Roma no paga traidores

La traición es uno de los actos más repugnantes y abyectos que puede cometer un ser humano, la traición es un atentado flagrante contra el honor, la lealtad y la honestidad, cuando alguien utiliza la mentira y la manipulación para conseguir un objetivo personal en detrimento de quienes le han otorgado su confianza, se convierte en un despojo humano, alguien absolutamente despreciable en el sentido más estricto de la palabra.

El gobierno de este país, cumpliendo ordenes de las élites financieras internacionales, con la complicidad de los medios de comunicación y de gran parte de los estamentos médicos y sanitarios, ha sido participe de una de las mayores estafas ecuménicas perpetradas en los últimos tiempos, con el objetivo de quebrar por completo los sectores estratégicos de esta y otras naciones para convertirlas de forma irreversible en estados esclavizados a titulo de perpetuidad por la llamada deuda externa. Para todo ello se han valido del caos generado por una falsa pand€mia, decretada en base a un supuesto agente patógeno sobre el que todavía no hay datos fehacientes.

Cuando una institución pública actúa en contra del pueblo, para favorecer intereses externos, condenando a su propio país al desastre financiero, la ruptura social y la perdida absoluta de su soberanía, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos que esa institución estaría cometiendo un delito de alta traición.

Cuando los medios de comunicación de un país, siguiendo instrucciones de las autoridades políticas y sanitarias emiten información falsa, imprecisa y contaminada, con la clara intención de sembrar el pánico para poder justificar restricciones de movilidad, recorte de libertades y vigilancia policial, podemos asegurar que esos medios estarían siendo cómplices de un delito de alta traición.

Cuando gran parte del colectivo médico de ese mismo país, colabora activamente para sostener esa mentira, falseando datos, omitiendo pruebas y faltando a su propio juramento hipocrático a costa del desamparo y el sufrimiento de los ciudadanos, podemos afirmar también que ese colectivo estaría implicado en un delito de alta traición.

En mi caso personal no siento odio hacia los actores e instituciones participes de esta trama deplorable y putrefacta, porque eso sería dotarles de un poder y un valor que no poseen en realidad, lo que siento es el más absoluto de los desprecios, hacia todos ellos y lo que representan, con la completa certeza de que pagarán por cada uno de los actos criminales que han cometido, más temprano que tarde.

Señores políticos, señores periodistas y señores doctores, apóstoles de la corrupción y el engaño, han querido jugar con los grandes, a las ordenes del crimen organizado internacional, pero les ha salido mal, su farsa se desmorona irremisiblemente, y se les va a caer el mundo encima, así que cuando acudan a sus “jefes” en busca de ayuda, no se extrañen si reciben por respuesta aquello de “Roma no paga traidores” porque en el mundo del hampa, cuando los planes se tuercen, nadie conoce a nadie, y cuando eso suceda, y sucederá muy pronto, no duden en que estaremos esperándoles al otro lado del tablero para hacer que caiga sobre ustedes todo el peso de la ley y respondan por cada uno de los crímenes que han cometido.

Martín Sánchez

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