¿Creíais que la impunidad del estado de alarma era gratuita y sin dobles intenciones?

Indignación ante la impunidad del estado de alarma

Cuando apenas hace unas horas que se han presentado los presupuestos generales del Estado, que contemplan entre otras cosas la subida de la dotación presupuestaria más alta de los últimos años para la Casa Real, la subida de los salarios de sus señorías, los señores diputados y de los señores miembros del Gobierno y el incremento de todo tipo de partidas sectarias para la financiación de todo tipo de chiringuitos para la colocación y sufragio de todos los que no han logrado aposentar sus posaderas en alguna de las 19 cámaras nacionales o autonómicas.

Cuando se nos anunció que estos eran los presupuestos de mayor gasto social – inversión lo llamaron ellos con su neolenguaje distorsionador de la verdad – y que se iba a exigir más a los más ricos, a los que más tienen, para asegurar que “nadie se queda atrás” y que a todos alcanzan fondos y rentas, la realidad se ha impuesto una vez más a la ficción política y nos han dejado caer el primer estacazo sobre la clase media y la clase trabajadora y generadora de riqueza, que somos los 3,5 millones de autónomos directos que pagamos nuestras cuotas en España.

Hoy, ya decretado el Estado de Alarma y sin posibilidad de pedir explicaciones, ni por esto ni por nada, durante los próximos seis meses, con la delirante, bochornosa, maquiavélica connivencia de Partido Popular y Ciudadanos y en todo caso, con el silencio más absoluto de todos los partidos representados en el Parlamento, los autónomos hemos recibido una subida de nuestras cuotas CON CARACTER RETROACTIVO DESDE EL PRIMERO DE ENERO DE 2020. El importe de regularización de los meses pasados será cargado en breve plazo, tras evaluar, supongo, el grado de tragaderas colectivas que tengamos los autónomos.

Los que generamos casi 5.000.000 de puestos de trabajo directos y vinculados, incluidos nuestros propios empleos, somos los primeros en pagar “la fiesta” de esta caterva de sinvergüenzas, de embusteros compulsivos, mientras seguimos discutiendo, entretenidos, si el confinamiento perimetral es bueno, malo o mediopensionista.

Ni siquiera puedo decir aquello de disfruten lo votado porque 11.000 valientes no votamos esto y otros 9.000.000 de personas no votaron nada, pero sí puedo decir a los demás que la goma está a punto de romperse y entonces no habrá donde refugiarse. La ola de indignación puede ser esta vez imparable y terminar arramplando con todo. Es lo menos que podemos no solo desear sino esperar.

M. Ynestrillas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *