Un año de la profanación de la tumba de Franco

Hace un año no se hablaba de coronavirus, el tema de conversación más habitual era la salida de Francisco Franco del Valle de los Caídos. Desde que el Gobierno anunció su decisión y la llevó a cabo, hubo meses de controversia sobre qué se debía hacer con los restos de
Franco. Cuando aquel helicóptero sobrevoló Madrid para llevar el ataúd de Franco al cementerio de Mingorrubio, muchos pensaron que era un capítulo cerrado. Pero la herida jurídica podría reabrirse en cualquier momento, porque la familia recurrió, el pasado marzo, a Estrasburgo y este tribunal aún no se ha pronunciado.

Los familiares de Franco entendían que los acuerdos del Consejo de Ministros de febrero y marzo de 2019 que aprobaron la exhumación de la basílica del Valle de los Caídos, en la localidad madrileña de San Lorenzo de El Escorial, y la inhumación en el cementerio de El Pardo y las resoluciones de los tribunales Supremo y Constitucional que los confirmaron vulneraron el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Nadie parece querer cerrar heridas, y menos un Gobierno obsesionado y revanchista que sigue pretendiendo reescribir la historia, falseándola y a golpe de decretos dictatoriales.

Alex V.

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