Encuentros en la nueva dimensión

Estamos asistiendo a un cambio de paradigma sin precedentes, una nueva dimensión disfrazada de “nueva normalidad”. El planeta se está reseteando, corren tiempos nuevos e inciertos, tiempos de conflicto social y luchas de poder, el presente se ha vuelto caótico y el futuro se presenta enigmático, pero al mismo tiempo puede convertirse en emocionante y esperanzador. En estos momentos una parte -pequeña- de la humanidad desea caminar hacia la verdad, cada vez con más voz y más fuerza y la otra parte se agarra con uñas y dientes a la mentira mediática, el cambio ha comenzado y ya es imparable, ¿en qué manos está que la transición sea pacífica o violenta?

Hay gente que desearía que existiese un microorganismo letal capaz de diezmar a la población mundial y sumirla en el terror, la mayoría de ellos no sabrían distinguir un vlrus de una bacteria, pero eso da igual, si mañana el telediario afirmase que existe realmente el hombre del saco, el coco o los gnomos, lo creerían también.

Hay gente que desearía que hubiese muchas bajas, víctimas de ese supuesto agente patógeno con superpoderes letales, la mayoría de ellos no saben (o no quieren saber) que el número de fallecidos de este año es similar o incluso inferior al de otros años por gripe estacional, neumonía o dolencias respiratorias en todo el planeta, esas que ahora parecen haber desaparecido por arte de «magia propagandística».

Hay gente que desearía que la cuarentena, la represión policial, los aplausos en los balcones, el uso de mascarillas, la ruina económica, el distanciamiento anti-social, y la imbecilidad integral, sirviesen para algo, la mayoría de esa gente no sabe (o no quiere saber) que les han tomado el pelo y si mañana el B.O.E publicase que hay que ponerse una bolsa en la cabeza y adherirla al cuello con cinta de carrocero, probablemente lo harían sin dudar.

Hay gente que desearía que la medicina oficial y la industria farmacéutica ofreciesen soluciones reales y curasen enfermedades, la mayoría de ellos no saben (o no quieren saber), que la teoría de los virus belicistas, la infección y el contagio fue desarrollada por un “químico” (que no médico) llamado Louis Pasteur y que dicha teoría tiene poco más de 100 años de antigüedad, mientras que la medicina tradicional y la naturopatía cuentan con más de 3.000 años de historia, tampoco saben (o no quieren saber) que el propio Louis Pasteur en su lecho de muerte renegó de esa teoría con su ya celebre frase: “el microbio no es nada, el terreno lo es todo”.

Hay gente que desearía que la solución a esta neurosis colectiva, pasase por la inyección de una vacuna milagrosa, desarrollada por un famoso magnate informático, la mayoría de ellos no saben (o no quieren saber) que la vacuna de ese magnate podría contener entre otras maravillas: mercurio neurotóxico, ARN modificado, nanobots y un sinfín de exquisiteces de laboratorio muy poco recomendables. Por supuesto esta nueva vacuna se administraría igual que el resto de vacunas, sin que el paciente tenga previamente la posibilidad de ver ningún tipo de prospecto, con contraindicaciones o efectos secundarios, todo muy transparente.

Hay gente que desearía permanecer eternamente en el oscurantismo, sirviendo a la tiranía mediática y financiera de por vida, como esclavos dóciles y sumisos, pero cada vez somos más los que alzamos la voz en todo el planeta para negarnos a esa realidad oscura y antigua, han utilizado el miedo para intentar callarnos e inmovilizarnos y lo que ha sucedido es todo lo contrario, el cambio de paradigma, de dimensión…ha comenzado, y promete ser épico, la cabeza alta y la cara descubierta siempre, ¡no colabores, las mascarillas no son mordazas, despierta!

Redacción

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