Turquía tiene vocación de imperio

Gustavo Morales

Los turcos otomanos, en tanto imperio, daban cabida a distintos pueblos y culturas religiosas. Eran el brazo armado del Islam, la Sublime Puerta gobernaba la Umma. El nacionalismo turco excluyente, que sucedió a la caída del imperio, provocó el genocidio armenio. La mera existencia de Armenia como nación independiente es un recordatorio permanente del crimen turco y Ankara, al negarlo, no puede asumirlo como tal y persiste en combatir a los armenios en un territorio turcómano, los caminos de Asia Central que se abren a Erdogan cuando se cierran las puertas de Europa con Grecia de cancerbero.

Karabaj había acabado siendo una antigua provincia soviética poblada por armenios cristianos e inserta completamente en la República de Azerbaiyán musulmana. En la década de 1980, cuando al sur de Armenia combatían el Iraq de Saddam Hussein contra el Irán del imam Jomeini, los pobladores demandaron de forma pacífica la unificación con Armenia y la separación de Azerbaiyán. Era un largo resentimiento por las duras restricciones de las autoridades centrales, primero soviéticas y luego azeríes contra su cultura cristiana.

Hoy

A finales del pasado mes de septiembre, volvieron a hablar las armas en el conflicto de Nagorno-Karabaj. Ambas partes, Armenia y Azerbaiyán, se acusan de ataques de artillería y morteros como es habitual en el inicio de los enfrentamientos bélicos. Los azeríes son parientes de los turcos. Su presidente, Ilham Aliyev, ha declarado su disposición a terminar definitivamente con el enclave de Nagorno-Karabaj, oficialmente República de Artsaj.
El conflicto se magnifica por el juego de alianzas. Rusia apoya a Armenia, la base de Gyumri es la única base militar rusa en Transcaucásica; y Turquía, a Azerbaiyán. La diplomacia tiene una oportunidad con el grupo de Minsk de la OSCE, encabezado por Washington, Moscú y París.

Ayer

La comunidad armenia proclamó la creación de su propio Estado en el Alto Karabaj con la intención de unirse a Armenia. La guerra terminó con un alto el fuego en 1994.

Los armenios no sólo mantuvieron la independencia del enclave, también ocuparon siete provincias de Azerbaiyán en torno a Nagorno-Karabaj, como cinturón de seguridad deshabitado, a lo que Bakú contestó con un bloqueo económico. Los armenios están dispuestos a retirarse de cinco de ellas, excepto el corredor terrestre que une el Alto Karabaj con Armenia. El Alto Karabaj son 4.400 km², pero si se incluye el territorio ocupado por Armenia llega a los 11.458,38 km².

Hace dos años, Nikol Pashinián fue elegido primer ministro en Armenia, tras las protestas en Ereván que derrocaron a Serj Sargsyan. El nuevo líder pidió sin éxito que las negociaciones se realizaran directamente entre las capitales de Azerbaiyán y Nagorno Karabaj. Su talante liberal le ha ganado las simpatías europeas y la hostilidad de la diáspora armenia en Rusia. Este debilitamiento de la relación con Moscú animó a Azerbaiyán a intentar de nuevo ocupar Nagorno-Karabaj.

Los turcos

Ankara se alinea con Azerbaiyán. No sólo sus ejércitos realizan maniobras conjuntas. Erdogan está llevando a la zona de conflicto a los voluntarios turcos que combatían en Siria y Libia, como la División del Sultán Murad y la empresa turca de mercenarios SADAT que parece haber aportado cuatro mil hombres. Por otro lado, los turcos estarían abriendo un segundo frente, además del que tienen en el mar Egeo. Al presidente turco Erdogan no le interesa romper con Moscú, a pesar de los enfrentamientos en Siria y Libia, porque acabaría con la posible construcción del Turkish Stream, que da salida a los hidrocarburos rusos a través de territorio turco.

Contradicciones

Según los analistas rusos, el apoyo de Moscú a Ereván supondría la pérdida de Azerbaiyán, que es parte del proyecto de corredor Norte-Sur, que puede conectar Rusia con Irán e India. Si Moscú no apoya a Armenia, ésta puede retirarse de las estructuras de integración euroasiática y expulsar a los militares rusos de Armenia, con lo que los estadounidenses ocuparán su lugar.

La vecindad de Armenia con Irán es un factor de motivación adicional. El objetivo del proyecto euroasiático tan caro a los rusos en la Transcaucásica es la construcción de un espacio de seguridad que incluya a Armenia, Azerbaiyán, Turquía, Rusia e Irán. Todo esto se va al traste con la guerra.

Para saber más: https://lavidasinfiltro.com/la-guerra-del-fin-del-mundo-alto-karabaj/

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