Guía de la Nueva Normalidad (y V)

Para finalizar esta serie de artículos veremos el 5º eje de la ideología del NOM y las conclusiones:

  1. Concentración de la producción y distribución de bienes y servicios
    En el mundo que proyecta el NOM, las pequeñas y medianas empresas no tienen lugar. Es una economía de mega-corporaciones por encima de los Estados-nación, reinando a nivel planetario con millones de usuarios, franquiciantes y asociados colgados de sus redes: comprando, vendiendo o trabajando en un autoempleo. Uber, Facebook, Google, Amazon, Airbnb son algunos ejemplos.
    Todas las regulaciones Covid-19 que entorpecen la producción y la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas (categoría de “no esenciales”, obligación de suspender la actividad si se detectan casos, normativas de distancia que reducen la capacidad de locales, etc) deben entenderse dentro de esta lógica: son formas de crear un conjunto de impedimentos y regulaciones que lleve a miles de empresas a la quiebra. ¿Con qué objetivos?

Por un lado, el NOM promueve la progresiva desaparición de las redes comunitarias locales de producción e intercambio, en beneficio de grandes sistemas de producción científicamente controlada y distribución planetaria vía Internet. Un indicio de esto es que grandes superficies como Walmart y Costco permanecieron abiertas durante la crisis Covid-19, pero miles de tienditas y pequeños comercios fueron obligados a cerrar.

Al mismo tiempo, las regulaciones “sanitarias” tienden a promover un modelo de producción basado en máquinas y no en personas, consideradas “biológicamente peligrosas”. Solamente grandes empresas están en condiciones de maquinizar la mayoría de sus procesos. Por lo tanto, el modelo implica el fracaso competitivo de millones de pequeñas empresas en el mundo, cuyo segmento de mercado será fácilmente deglutido por las grandes redes de venta y distribución vía Internet.

La economía del NOM está basada en la robotización masiva de la producción y de los servicios, y en el uso creciente de Inteligencia Artificial en todos los procesos. Este proceso conlleva la desaparición de millones de empleos en el futuro inmediato. Ya hay, operando sin personal humano, incluso experiencias de restaurantes y hoteles, la actividad humano-intensiva que hasta ahora más empleos generaba.

En el “Sexto Tecnoparadigma” -como lo denomina Estulin- hay desempleo masivo. Lo que el NOM prevé es el rol del Estado distribuyendo una “ayuda universal”, o “racionamiento” como lo califica Icke. Los programas de “ayuda social”, distribución de vales y propuestas de RBU (Renta Básica Universal) son un anticipo de esta tendencia.

Una economía de máquinas, casi sin empleos para las personas; dependencia total de las ayudas oficiales; la cuenta bancaria donde se recibe la RBU, asociada con un ID digital, un certificado de vacunación y otras formas de burocracia coercitiva: ése es el proyecto de control total de los ciudadanos que alienta el NOM.
Conclusiones: Un menú ideológico muy persuasivo
El “menú ideológico” del NOM está diseñado a la medida del puñado de trillonarios y billonarios que gobiernan el mundo. Pero hunde sus raíces en la psique profunda de muchos movimientos “progresistas/ izquierdistas/socialistas”, y va creando corrientes de opinión transversales apoyadas en ideas comúnmente compartidas. Así se fabrican matrices de pensamiento que penetran en forma inadvertida en todas las instancias sociales. Este proceso ha desorientado a las audiencias, que se hunden en un pantano ideológico de incomprensión mutua.

Sobre la noción del sentido común de que “más tecnología es siempre mejor”, se articula la justificación de un diseño del mundo donde las máquinas desplazan a los humanos, y un modelo de control “técnico-científico” se lleva al paroxismo.

Sobre el imaginario del Estado como “responsable de proteger” a la gente, se monta el concepto policial de la salud que justifica el encierro, el control de la movilidad de las personas y la ideología del distanciamiento social.

Sobre los cimientos de la “vacunación general” como conquista de “gobiernos populares” se erigen los argumentos de nuevos programas de vacunación obligatoria con una agenda de control, esterilización forzosa y/o debilitamiento biológico.

Sobre la base de las consignas tradicionales de “tolerancia a la diferencia” se despliegan la propaganda y los debates legales que tienden a asexualizar/hipersexualizar a la población, y la promoción de formas de sexualidad alejadas de la reproducción.

Sobre los reclamos de minorías (indígenas despojados, minorías raciales oprimidas, mujeres maltratadas) se construyen el imaginario secesionista que despedaza a los Estados nación, los enfrentamientos a muerte entre grupos “racialmente diferentes” y la guerra entre hombres y mujeres con el discurso de la “violencia de género” como telón de fondo.

Claudio Fabián de Guevara

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