Guía de la Nueva Normalidad (IV)

Hoy veremos el tercer y cuarto eje ideológico del NOM:

  1. Reducción de la natalidad y despoblamiento del planeta
    Reducir la población mundial es otro eje central del programa político del NOM. Un conjunto de argumentos y declaraciones públicas eugenecistas se complementan con políticas públicas y privadas que aceleran la muerte de muchas personas, disminuyen la tasa de natalidad y alejan a los humanos de la reproducción natural.

La estrategia empleada en la crisis del Covid-19 genera a corto y largo plazo un salto en la mortalidad de los sectores más vulnerables. La parálisis productiva genera masivo desempleo, hambre y enfermedad por doquier. Además, se estimula el miedo al contacto y a la cercanía de los demás, una actitud funcional a la erosión de la empatía y de las redes afectivas, fuente natural del amor conyugal, familiar y comunitario. La ideología del “distanciamiento social” genera la muerte anticipada de muchos ancianos, e impacta fatalmente en la psicología de niños, adolescentes y adultos.

Hay en marcha un proceso tendiente a la asexualización de la población, con la promoción del sexo virtual y la masturbación como “prácticas seguras”, la introducción de la “ideología de género” en las escuelas y los debates legales sobre si la identidad sexual es optativa o definida biológicamente. Una enorme cantidad de materiales de entretenimiento y divulgación apunta a promover estereotipos de conducta sexual alejados de los fines reproductivos.

Al mismo tiempo, hay una corriente que promueve la hipersexualización de los niños, y varios movimientos convergentes que tienden a abrir el debate sobre la legalización de la pedofilia. Entre ellos, el grupo Map (Minor Attracted Person), promueve que la Organización Mundial de la Salud remueva a la pedofilia de su lista de trastornos mentales. Hay proyectos de ley sobre la niñez que introducen la noción de la “autonomía para decidir” de niños y adolescentes, que parece abrir la puerta a un cambio de paradigma.

El “Movimiento Verde”, a favor de leyes que legalicen el aborto, es otra pieza dentro de esta estrategia. No casualmente esta agenda es promovida en los medios por agencias y fundaciones globalistas.

Mediante este conjunto de líneas discursivas, el NOM plantea menos relaciones afectivas, menos sexo reproductivo, menos embarazos y menos nacimientos.

  1. Guerra híbrida y demolición de los Estados-Nación
    El NOM necesita erosionar el concepto de Estado-nación y las identidades culturales atadas a un territorio: la noción de “patria”. Por eso, ha desarrollado en las últimas décadas estrategias muy eficaces para destruir sociedades a través de la “guerra híbrida” que detona enfrentamientos internos autodestructivos. La guerra híbrida combina fuerzas regulares y actores no estatales, ciberataques, tareas de espionaje y propaganda, campañas de desestabilización y otras herramientas para crear caos, fomentar el odio contra el prójimo, dividir una región en bandos irreconciliables y promover el levantamiento violento contra las instituciones y autoridades locales. Desde la invasión de Yugoslavia por la OTAN en los 90, países enteros han implosionado mediante la aplicación de estas técnicas de manipulación social a alta escala: Revoluciones de colores, guerras civiles y disturbios han sido inducidos por eventos catalizadores organizados científicamente.

El NOM promueve la división del mundo en dos partes: el “núcleo”, que goza de los beneficios del sistema: comercio, comunicaciones, transporte y transacciones monetarias fluidas; y la zona “no integrada”, desacoplada del sistema, que vive sumida en un caos donde la población es incapaz de organizar su desarrollo colectivo y sólo piensa en sobrevivir. El objetivo de base es “destruir los Estados, aplastar a los pueblos y destruir las sociedades”, dice Thierry Meyssan.

En la misma línea, el NOM practica un fomento de los separatismos nacionalistas y las autonomías indígenas. Por ejemplo, el zapatismo en México es un proyecto que hunde sus raíces en la financiación globalista, y su obediencia política a las grandes líneas del NOM parece confirmarlo. En la misma lógica pueden ser analizados los proyectos de “reservas naturales protegidas” en manos de millonarios o fundaciones que insinúan su independencia jurídica de los Estados-nación que los contienen.

Todo movimiento que ayude a desmembrar los Estados-nación es funcional al proyecto de dejar al mundo a merced de las mega-corporaciones, sin contrapesos fácticos de importancia.

Claudio Fabián Guevara

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