Detectados potenciales yihadistas en la policía francesa

Francia descubrió a primeros del mes de octubre de 2019 que en el corazón policial del Estado, la Prefectura de París, trabajaba un funcionario, musulmán, fanatizado, autor de un espectacular atentado que costó la vida a tres policías y un funcionario administrativo, hiriendo gravemente a varias personas.

El atentado yihadista del 3 de octubre pasado, en la Prefectura de París, a 300 metros de la catedral de Notre Dame, puso en evidencia un riesgo muy mayor para la seguridad nacional: musulmanes integristas trabajando como funcionarios en el corazón del Estado.

Hace seis meses, la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), reconoció que una veintena de los 45.000 funcionarios que trabajan en la Prefectura y sus muy distintos departamentos, en la región parisina, eran sospechosos de “radicalismo”.

Siete meses más tarde, se sospecha que entre los 150.000 policías francesas hay varias decenas de infiltrados, yihadistas potenciales.

Infiltrados que, en muchos casos, pueden tener acceso a documentos, ficheros e informaciones sensibles para la seguridad nacional.

Oficialmente, los especialistas de la IGPN intentan rastrear huellas, indicios, de muy diversa índole: consulta indebida de archivos policiales; comportamientos sectarios; proselitismo de diversa naturaleza; frecuentación de lugares de culto…

Durante los últimos seis meses, varios sospechosos de radicalización han sido descubiertos, apartados o despedidos.

Leónidas Tur

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