¿“Nueva normalidad” o paranoia inducida?

Mañana lunes se instaura en España la «nueva normalidad», o más bien, la «Dictadura de la sinrazón». Esto quiere decir, que nunca más habrá normalidad, pues mientras esté este pedazo de RNA paseando por el mundo como una «amenaza» terrible, debemos estar atentos y protegernos con alcohol gel, guantes y mascarillas.

Es tal el nivel de escasez de sentido común, que ya hay material visual con personas bañándose con mascarillas y guantes en el mar o piscina. Si, ridículo, pero cierto.

Hace unos días abrieron un Parque Natural para nuevamente ser visitado por las personas. Era un bosque, con cascadas y ríos. Ya era patético ver que las personas se ponían alcohol gel al ingresar, son sus mascarillas y distancia social, pero de pronto la imagen muestra al personal del Parque rociando con veneno los caminos, vegetación, rocas, etc. Todo por donde pasaban los visitantes. Y retuve las lágrimas, de impotencia y pena, ¿Cómo puede ser el humano tan poco inteligente?

Pensé en todos los hongos, bacterias y pequeños organismos que habitan el suelo, los insectos y plantas que viven de ellos, las aves y roedores que se comerán esos insectos y plantas, y también en sus depredadores ¿Cuántos morirán? ¿Será que por miedo a un virus vamos a destruir toda la vida del planeta? ¿Acaso no logramos ver que es casi imposible y, más aún, peligroso eliminar a los microbios?

Hablemos en serio. Durante años nos han dicho que vayamos a la naturaleza, que caminemos en los bosques, que abracemos árboles, que nos bañemos en el mar, porque eso es saludable, argumentan que «fortalece» el sistema inmune. Todo eso involucra compartir con millones de microbios y virus en cada momento y fortalece el sistema inmune porque compartir con microbios es BUENO PARA LA VIDA.

Cuando mi hija era pequeña, yo corría detrás de ella limpiando. Le lavaba el chupete con agua hirviendo cada vez que se le caía, desinfectaba sus juguetes y los muebles. Un día una mujer que había criado siete hijos me dijo «Margarita, jamás podrás adaptar todo el ambiente a tu hija, tendrías que ponerla en una burbuja; es ella la que tiene que adaptarse». Y, a pesar de que en ese tiempo creía en el contagio y sabía mucho menos de biología y enfermedades que ahora, sus palabras hicieron que un botón en mi cabeza se prendiera y me dijera «Tiene razón».

Hoy en día tenemos una sociedad totalmente alejada de nuestra naturaleza, queremos adaptar el mundo y a toda la vida en ella, a nuestro estilo de vida antibiológico. Ya es tiempo de que asumamos que no lo lograremos y que lo que debemos hacer. es salir a vivir antes de que se nos vaya la vida queriendo controlar a un virus que podría matarnos, con menos probabilidades que un accidente de tránsito.

Margarita Galáz

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