1984 vs 2020. Gracias ¿a la vida?

No estamos confinados ni en hibernación (dentro de quince días se inventarán un nuevo término), estamos bajo arresto domiciliario, aplaudiendo a nuestros carceleros cuando pasan por delante del portal haciendo sonar las sirenas.

Vivimos bajo una dictadura encubierta, justificada por un virus que apesta a laboratorio. Los medios de comunicación trabajan al servicio del Gobierno y su única misión es «anestesiarnos».

Toda disidencia se censura acusándola de bulo o de incitación al odio.

Nos tienen geolocalizados y cuando nos permitan pisar la calle será de forma «ordenada», con normas y bajo vigilancia.

Con el pretexto de una crisis brutal, vamos a perder los pocos derechos laborales que nos quedaban o, directamente, el trabajo. El Estado otorgará una renta mínima a la inmensa masa de personas que se van a quedar en la puta calle; así tendrá un ejercito controlado, dispuesto a defender al Estado «protector» que le permite seguir sobreviviendo con las migajas que le entrega.

Pero tranquilos, a las ocho, puntuales, podréis salir al balcón a dar gracias a la ¿vida?

J. Bon Vivant

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