Senicidio programado

“La gente que potencialmente pueden ser la nueva clase revolucionaria, ¿quiénes son? Claramente: los viejos, los jubilados. ¿Por qué? Ya no se quiere ni que se pongan malos, no los dejan fumar, no consumen ni aportan a la sociedad de consumo porque pasan de los aparatos, pasan de los móviles, pasan de cualquier publicidad. Lo que quieren es jugar al dominó, llevar a sus nietos al parque y tomarse un botellín con su yerno. Eso es lo que quieren. Son el 30 % de la sociedad y no participan en la espiral del consumo. Por tanto, ahora mismo son abandonados, quieren cargárselos a todos, prácticamente. Pero bueno, están ahí a la expectativa. ¿Qué es lo que ha pasado? Hay una fragmentación entre los jóvenes, ese 70 % que está todo el día “mirando al suelo” como decía Camarón, pero que están mirando el aparatito con el que se creen que están conectados a algo aunque están conectados a su propio ombligo, y el 30% de los viejos están aislados. Potencialmente son una nueva clase revolucionaria a destruir por el sistema. El sistema quiere cargárselos».

Kiko Veneno

No hay futuro para quien condena su pasado.

Redacción

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