Nos la han jugado (Parte final)

Leer Parte I

Pongamos un poco de reflexión sobre la cuarentena promovida por la OMS cuyos controladores y financistas como Bill Gates y las farmacéuticas están más preocupados de venderte remedios que de sanarte, y por lo tanto es completamente válido sospechar de sus «buenas» intenciones. Me gustaría creer que toda la parafernalia que hay detrás de la OMS, los gobiernos, las industrias y los medios globales de comunicación están por el desarrollo y salud de la humanidad, pero lamentablemente la realidad que uno puede ver con sus propios ojos es que en este caso puntal existe una industria cuyos remedios en un 70 % son creados no para sanar, sino para ocultar síntomas, es decir casi todo el esfuerzo de estas mega-industrias está puesto en mantener a las personas enfermas en lugar de sanas.

Lo anterior es hasta lógico, ya que si por ejemplo los que manejan el negocio de las armas (que son los mismos que manejan el negocio de los fármacos) se enteraran de pronto que la guerra será abolida, inmediatamente moverían hilos para evitar aquello inventándonos guerras por todos lados. Algo que en todo caso han hecho siempre y usando a la ONU de tapadera.

En términos económicos una cuarentena destroza cualquier economía -excepto la de los poderosos-, ya que al no salir la gente de sus casas, muchas pequeñas y medianas empresas como restaurantes, bares, almacenes, peluquerías, mercados locales, etc. tendrían sí o sí que morir, produciéndose con ello una debacle incluso peor a cualquier virus. Oportunidad que los tiburones de la City de Londres a través de sus bancos y multinacionales aprovecharán para absorber a los quebrados acaparando así todo el mercado que por vías normales les habría sido imposible conseguir.

De esta forma se obtiene el resultado de siempre de una crisis: «El rico más rico y el pobre más pobre», siendo en este caso el escenario más probable que al desaparecer independientes y microempresarios -en gran medida absorbidos por las multinacionales-, estas aparecerían «solucionando» el gran problema de la cesantía ofreciendo puestos de trabajo que por supuesto serán precarios y a la usanza del comunismo chino, es decir, trabajo controlado por megacorporaciones privadas bajo el estándar de la pobreza repartida en partes iguales …

Jorge Zamora

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