El miedo os hará más esclavos

No hace falta estudiar mucha Psicología para saber que el miedo nos hace más esclavos.

Pero os voy a resumir la “doctrina del shock” aplicada no a un individuo sino a un amplio conjunto de ellos (un país o un continente). En este caso sólo los grandes impactos (como crisis económicas, guerras, desastres naturales o atentados) podrían crear un estado psicológico en una gran mayoría de la población, que aceptaría medidas gubernamentales que resultarían inaceptables en un contexto normal.

Hay cientos de ejemplos en la Historia y cientos de estudios al respecto. Es decir, debilitando la mente de las personas a través del shock es posible modelarla.

El shock es hoy el Coronavirus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección. No creo que eso sea una conspiración, se han empeñado, los gobiernos, en tratar el tema como una crisis de salud pública, ocultando la crisis de percepción grupal que la población en general empieza a padecer y padecerá en el futuro inmediato.

Lo realmente importante no es tanto la cuestión de salud pública (que también, por supuesto) sino la gestión e instrumentalización de esta crisis por parte de la clase política de los distintos países. Dicho de otra manera: ¿qué van a hacer con nuestro miedo? O peor aún: ¿cómo vamos a pagar la crisis que está por venir?

Lo más probable es que la paguemos con nuestras libertades.

En el caso de nuestro país, desde el pasado día 9 un real decreto limita la circulación de ciudadanos en su territorio. Esto, aunque a muchos les parezca algo anecdótico, supone una suspensión temporal de los artículos 13 y 20 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que garantizan la libertad de movimiento, manifestación y reunión pacífica, entre otros. Vale, quizá esté justificado pero ya es una situación que no se vivía en España desde la famosa huelga de controladores del gobierno de Zapatero pero que, esta vez va por lo menos para 30 días y quién sabe si no será más.

De hecho, si la situación comienza a descontrolarse podríamos llegar a una suspensión por tiempo indeterminado de todas las libertades, primero decretando el estado de excepción y luego el estado de sitio. ¿Realmente somos conscientes de lo que esto significa? ¿Estamos seguros de que las libertades previas serán totalmente restauradas una vez pase todo? A tenor de los comentarios que comienzan a aparecer por redes sociales y determinados blogs o webs apartados del discurso del Sistema, todo hace pensar que en un tiempo no muy lejano lo que parecía una intrusión en nuestros derechos fundamentales será vendido como una necesidad. Y el miedo, el que nos han metido con la pésima gestión de esta pandemia, la población lo comprará sin pestañear.

J. Garrido

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *