Se extiende la “uberización” aumentando la precariedad laboral

Las plataformas digitales, que comenzaron a expandirse coincidiendo con el peor momento de la crisis económica de 2008, no se consideran empleadores, sino meras herramientas para poner en contacto a consumidores y autónomos que ofertan distintos servicios.

Su entrada en España vino de la mano de empresas vinculadas con el transporte y la logística, como las estadounidenses Uber y AmazonFlex o las españolas Cabify y Glovo.

Ha pasado una década desde su irrupción y estamos ante un proceso expansivo que se ha bautizado como «uberización».

Mediante sencillas aplicaciones, las plataformas fueron creciendo ahorrando costes laborales y tributando buena parte de su actividad en el extranjero.

Las plataformas son ya un actor más dentro del mercado de trabajo español que cada vez se extiende a más sectores y tipos de trabajador, incluyendo empresas de limpieza y servicios a domicilio –como Clintu o Wayook–, cuidados –Aiudo o Cuideo– o turismo – Sandemans o Urban Safari–.

La principal fuente de conflicto entre estas plataformas y los trabajadores que se emplean a través de ellas ha sido precisamente la relación que une a ambos actores. Las plataformas defienden que su relación no es laboral, sino mercantil, entre un autónomo y una empresa que le aporta un servicio, mientras que los sindicatos y plataformas de trabajadores defienden que deberían estar en plantilla.

El conflicto se encuentra actualmente judicializado con una sucesión de recursos y sentencias, en muchos casos contradictorias, y culminará cuando el Tribunal Supremo dicte jurisprudencia.

Alex V.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *