La Diada pierde apoyo y conserva incidentes

El independentismo vivió este miércoles su peor Diada con la cifra más baja de participación en una manifestación desde el primer 11 de septiembre en 2012: asistieron 600.000 personas según la Guàrdia Urbana. Fueron 400.000 menos que el año pasado, cuando se llegó al millón de personas. La Delegación del Gobierno en Catalunya, a diferencia de otros años, no hizo recuento.

Los enfrentamientos entre los Mossos d’Esquadra y los manifestantes independentistas concentrados a las puertas del Parlament durante la tarde, en el parque de la Ciutadella de Barcelona, sí que se han mantenido como años anteriores.

En el transcurso de la movilización, convocada bajo el lema «1 de octubre, ni olvido ni perdón», los activistas independentistas han prendido fuego a unos carteles que formaban las letras de la palabra «botifler» (traidor) y han quemado una bandera española.

Algunos manifestantes han agredido a una reportera de RTVE que retransmitía en directo la movilización, y también han empujado y golpeado a una reportera de Antena3 cuando intentaba entrar en directo, han golpeado al cámara y han insultado a ambos.

La tensión entre los manifestantes ha ido en aumento, hasta el punto de que han derribado las vallas perimetrales que protegían el edificio de la Cámara catalana, lo que ha motivado que los antidisturbios desplazaran la línea policial para acercarse a los concentrados.

Hacia las 20.30 horas, y tras varios avisos de que se iba a proceder a cerrar el parque de la Ciutadella, los agentes antidisturbios se han abierto paso entre los manifestantes y, entre empujones los han ido dispersando hasta lograr que abandonaran el recinto por completo sobre las 21.30 horas.

Alex V.

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