¿A dónde va el Ejército chino?


Gustavo Morales


El creciente poderío militar chino preocupa a las grandes potencias del mundo, cuya hegemonía procede de la Segunda Guerra Mundial. Las sucesivas crisis y sus actitudes en política exterior (Irán, Corea del Norte, Sudán) ponen en tela de juicio al país presidido por Hu Jintao. China ya rompió sus relaciones militares con Estados Unidos por la venta de armas a Taiwan, y ha criticado con dureza su apoyo a Japón en las disputas por la soberanía de islas fronterizas.


Washington también tiene sus sospechas sobre el apoyo militar a Irán, Sudán y Corea del Norte. El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Michael Flynn, ahora dimitido, señaló tres puntos de fricción: la relación económica dado que China es un gran consumidor de energía y un vendedor barato; los amenazados derechos humanos en Tibet y los socios internacionales con que China se codea. Concretamente, Washington reprochó a China que no condene la actuación de Corea del Norte en casos como el hundimiento de un barco de su vecino del Sur y el fuego de artillería que realizó contra la Isla de Yeonpyeong. Estos encontronazos se estudian con desconfianza en el Pentágono. Entre los países más inquietos por la creciente hegemonía de Pekín están India, Japón y Corea del Sur. A ello se suma el espectacular crecimiento del Ejército de Liberación Popular chino (ELP).


En otro orden de cosas, el ELP protagonizó, en Lhasa, Tibet, una dura represión. Aunque también el Ejército chino fue la principal fuerza de atención humanitaria en el terremoto de Sichuan y el garante de la seguridad durante los Juegos Olímpicos.


Avances tecnológicos
Es sabido que la industria militar china ha superado ya importantes retos tecnológicos, canibalizando los modelos de aviones de guerra y los diseños creados por los ingenieros de la desaparecida Unión Soviética. Si China fue el principal cliente en aviónica militar de Rusia, tras la caída del Muro de Berlín, hoy está desarrollando su propia oferta armamentística. Un caso que evidencia esta afirmación es el caza chino J11B. Ya, en 1992, China fue el primer país que compró el modelo ruso Sukhoi 27. Cuatro años después, adquirió las licencias para montar estas aeronaves en sus factorías. En 1998, Pekín rompió el contrato con Moscú, afirmando que ese aparato estaba obsoleto. En el año 2007, China presentó su propio modelo de avión, el J11B, una copia evidente de ese Sukhoi. Este año, ha realizado el primer aterrizaje en portaaviones del modelo J-14.


Washington se preocupa más por otros dos programas militares. Uno es el de los misiles balísticos antibuque DF-21D, guiados por satélite y capaces de esquivar los sistemas de defensa de la Navy norteamericana. Estos misiles podrían caer en manos de la República Islámica de Irán. Otro, el caza invisible J20 Stealth, que podría estar operativo este año o el próximo. Dispone de la capacidad necesaria para transportar armas pesadas a largo alcance. Los dos programas amenazan la invulnerabilidad naval de la Séptima Flota de Estados Unidos, que patrulla y controla el Pacífico.


Más presupuesto para el ejército
Este esfuerzo tecnológico goza de un gran respaldo financiero. China reconoce que su presupuesto militar consume el 1,4% del PIB. Pero organismos neutrales, como el Instituto de la Paz de Estocolmo, sitúan este porcentaje en un 2%. En cifras absolutas, la inversión militar china ha crecido un vertiginoso 217% en la última década. Dentro del país, organismos como el Instituto de Economía de la Defensa y la Universidad china de Economía de la Defensa Nacional, abogan por el incremento de la inversión militar por encima del 3% del PIB, encarando sus nuevas prioridades hasta 2015. El anterior aumento, anunciado por el portavoz de la Asamblea Nacional Popular, Li Zhaoxing, dejó la partida militar anual en 56.200 millones de euros. El crecimiento es inferior al de 2008 (17,6%), pero bastante superior al ritmo de crecimiento de la economía china, cuyo PIB subió un 9% en 2008 y un 8% en 2009. El ELP consume hoy, realmente, el 6,3% del total del presupuesto del Estado. Los militares chinos explican que los incrementos presupuestarios se dedican a mejorar el nivel de vida de los militares más que a la compra de armas. Citan que EEUU gasta un 4% de su PIB en defensa y Francia y Reino Unido gastan alrededor del 2%.


El avance tecnológico y el incremento del presupuesto de la Defensa china enfocan un objetivo geoestratégico: la hegemonía del Mar del Sur de China, por donde circula un tercio del tráfico comercial marítimo y la mitad de todo el combustible con destino a Japón, Corea del Sur y la propia China. Junto con la recuperación de Taiwán, esta es la prioridad geopolítica de la República Popular China. Con ese objetivo, China financia la construcción de puertos y bases navales en Paquistán, Birmania, Sri Lanka y Bangladesh. Como es sabido, en ese mar se encuentran varias islas en disputa con distintas naciones: las Spratly. La República Popular de China, la República de China y Vietnam reclaman la totalidad de las islas, mientras que Malasia y Filipinas reclaman parte del archipiélago. Estas cinco naciones han ocupado militarmente diversas islas como testimonio de su soberanía en la zona. Este tema ya fue tratado ampliamente por este autor en la revista Defensa de Vicente Talón.


El Ejército más numeroso del mundo
Dentro de China, el ELP, desde la proclamación de la República Popular maoísta, mantiene un gran poder, político y económico, dentro de la jerarquía del Partido Comunista de China.


Las Fuerzas Armadas chinas son el mayor ejército del mundo, con más de 2 millones de militares, a los que se podrían añadir otros 2 millones de fuerzas paramilitares. El ELP cuenta con una aviación militar con más de 400.000 efectivos y unos 2.024 aparatos aéreos, lo que la sitúa como la potencia más grande de Asia y la tercera del mundo, sólo superada por EEUU y Rusia. En los últimos 20 años hemos visto como el ELP ha incrementado su presupuesto a buen ritmo para modernizar sus equipos militares.


Por si fuera poco, la República Popular China dispone de una ley de que le faculta para movilizar militarmente a toda su población activa, más de 800 millones de personas, que pueden realizar tareas de defensa, apoyo en combate, rescate y seguridad en caso de amenaza militar. La ley, que lleva se originó en el año 2000, fue sancionada por el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular. La ley incluye a todos los hombres de entre 18 y 60 años y todas las mujeres de entre 18 y 55, con pocas excepciones. El Consejo de Estado, el gobierno chino, o la Comisión Militar Central pueden decretar la movilización, si sienten amenazadas » la soberanía del país, su unión, integridad territorial o seguridad nacional».


Pero no es puro inmovilismo. El periódico oficial del Ejército de China hizo campaña para un cambio de la cultura militar, pidiendo una renovación estratégica y técnica en sus fuerzas armadas y señaló que es necesario “aprender de los modelos y experiencias de los ejércitos extranjeros (…) porque un Ejército que no tiene una mirada global es un Ejército sin esperanza (…) cambiar la cultura de las tropas, ya que éstas todavía tienen una visión del poder militar anticuada». Además, explica cómo EEUU desarrolla su propia tecnología, lo que supone reducir importaciones e invertir en industrias nacionales. El diario militar pide mayores esfuerzos para impulsar la modernización de la defensa nacional: «la tendencia internacional experimenta cambios profundos y complicados».


Predicciones
Algunos medios, como el prestigioso semanario inglés The Economist, interpreta que “el comportamiento de China se basa en la creencia de que, tras la crisis financiera, el poder de Estados Unidos ha entrado en un proceso inexorable de decadencia”. Señala el rotativo dos posibles escenarios. Uno es que China minusvalore el poder de Estados Unidos, y Pekín refuerce su compromiso en el área lo que provoca ya una aproximación efectiva entre Japón y Corea del Sur. Otro escenario es que el presidente chino, Xi Jinping, actúe reconociendo “el poder estabilizador de Estados Unidos», lo que ya está beneficiando a todas las naciones de esta región, gracias, entre otras cosas, a la creación de líneas de tráfico marítimas seguras.


Las instituciones de Defensa de EE UU y Japón, que mantienen un contencioso con China por el apoyo de aquellos a Taiwán, hoy hacen pública su preocupación por los aumentos presupuestarios de la Defensa china.


El embargo de armas a China
La UE impuso el embargo de venta de armas a China tras el aplastamiento de la revuelta democrática de Tienanmen en 1989. Por su lado, China cuenta con la mayor reserva de divisas extranjeras del mundo, con unos tres billones de dólares, que usa para invertir, también, en bonos del Tesoro de EEUU, pero que en los últimos años se ha diversificado hasta en un 25% en activos en euros.


El Gobierno de China estuvo comprando deuda pública de países europeos en crisis, como Grecia, Portugal, España y Hungría. Tras hacerse con esa deuda, Pekin ha manifestado su deseo de que la Unión Europea levante el embargo de venta de armas y reconozca al país asiático como una economía de mercado. «Sobre estos dos problemas, la Unión Europea tiene un prejuicio contra China», afirmó Jiang Yu, portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, a una pregunta acerca sobre la vinculación entre la compra de deuda europea con la anulación del embargo y el reconocimiento de China como una economía de mercado. «Esperamos que estos problemas puedan resolverse en una fecha temprana para que nuestras relaciones bilaterales puedan desarrollarse», agregó la portavoz en rueda de prensa.


El entonces primer ministro chino, Wen Jiabao, exigió la apertura de los mercados europeos a sus productos a cambio de la compra de deuda soberana, durante el Foro Económico Mundial en la ciudad china de Dalian. Wen pidió a Europa que reconociera a China como una «economía de mercado», así la segunda potencia económica podría eliminar algunas de las barreras comerciales impuestas contra China por competencia desleal, dumping. Según las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la que China pertenece desde hace diez años, el país asiático debería recibir el estatus total de economía de mercado en 2016. Sin embargo, Bruselas decidió aumentar los aranceles contra algunos productos chinos, como azulejos y pavimento, de un 26,3% hasta un 69,7%, acusando, de nuevo, a Pekín de vender sus productos por debajo de su precio de mercado.


«China y la UE son dos socios estratégicos, así que este embargo con 20 años de antigüedad no tiene sentido ahora mismo y además hiere los sentimientos chinos», consideró Ye Jiang, director de asuntos europeos del Instituto de Estudios Internacionales de Shangai, al diario español La Razón.


Estados Unidos, que participó en el embargo de armas, teme que China chantajee a los europeos con la compra de deuda abriendo las puertas a la adquisición de tecnología militar de la UE y relance su desarrollo tecnológico, convirtiendo al ELP en el segundo ejército del mundo, tanto en efectivos como en armamento moderno.


El dragón chino ya superó al oso ruso y ahora corre tras el águila de cabeza blanca estadounidense. No será fácil, quizás ni siquiera posible.

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