La cansinez del arcoíris

Arcoíris en la tele, arcoíris en el metro, en los autobuses, arcoíris en el logo de todos los partidos, de todas las multinacionales, en los ayuntamientos,… hasta en las coronas de cartón del Burger King han puesto un puñetero arcoíris.

Reclaman visibilidad y no hay programa, serie o película en la que no aparezca algún miembro del colectivo LGTBI+. Hablan de opresión y reciben subvenciones millonarias. Acusan a ciertas religiones de tenerles fobia mientras se morrean en iglesias (sólo en iglesias, nunca en mezquitas o sinagogas, eso sí).

Con todos los grupos de presión pasa lo mismo, da igual que se llamen feministas, LGTB, pro-inmigración… Enarbolan un ideal supuestamente admirable pero en realidad no es eso lo que persiguen. Sólo buscan más dinero y más cotas de poder mientras se pierden en reivindicaciones absurdas. Y cuando alguien señala sus incoherencias, su respuesta es siempre la misma: “¿Por qué nos odias si lo que perseguimos es bueno?»

Si piensas que el «lenguaje inclusivo» es una chorrada te llamarán misógino. Si te parece que un país soberano debe proteger sus fronteras, dirán que quieres que los inmigrantes se ahoguen en el mar. Si opinas que mutilar miembros sanos y medicar de por vida a un adolescente no es la solución a su disforia de género, te culparán de la alta tasa de suicidios entre los transexuales. Si no crees que sea necesario el esperpento del «orgullo» te acusarán de odiar a los homosexuales. Lo importante es hacerse la víctima hasta límites grotescos.

Ningún argumento lógico, científico o simplemente de sentido común, es escuchado ante el chaparrón histérico al que estos grupos someten a todo el que cuestiona sus dogmas. Un comportamiento idéntico al que supuestamente y según ellos, tenía la Inquisición. Qué ironía…

En una sociedad que no fomenta el alcanzar la excelencia, sino el ser declarado como víctima de algo, los grupos de supuestos oprimidos son los que dictan la ley. A pesar de que todas las instituciones busquen descaradamente su favor.

A pesar de que sus números de circo y sus campañas impertinentes y cansinas sólo busquen más subvenciones y más poder, no luchar realmente por ningún ideal noble.

Ana Pavón

2 comentarios en “La cansinez del arcoíris

  • el 30 junio, 2019 a las 5:21 pm
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    No son ideales supuestamente nobles, sino directamente abyectos y nauseabundos. La ex-cristiandad está donde los mandamases del reino del azufre justo querían, ahora tenemos entre otras muchas cosas una ex-cristiandad arcoiris y una eXpaña arcoiris, es decir una eXpaña sucia y maricona.

    Existe un armamento infalible contra toda esta basura y no es otro que la Santa Cruz. Lo que queda de patriota y aun no se ha alejado del todo del orden natural debería de ser ultra-derechista de verdad y dar donde mas duele, que es poner en el programa la confesionalidad católica, pero pre-conciliar porque es el único catolicismo puro, auténtico e inmaculado, y pasando por encima de las autoridades vaticanas, que salvo raras excepciones están podridas aunque tenemos suficiente con la Tradición.

    Pero eso, poner como punto nº 1 de nuestro programa la confesionalidad católica (y todo la vuelta de hoja que implica en todo empezando por la propia concepción del estado) no va a suceder porque ni siquiera el sector patriótico está por la labor, es decir, porque en realidad también es revolucionario, y solo hay dos caminos, el de la revolución o el de la contrarrevolución, y no hay vías intermedias.

    Esta guerra es de índole espiritual y como no queremos entenderlo, y mucho menos queremos hacer cosas tan aburridas como rezar, hacer penitencia, recibir los sacramentos y ser unos ñoños beatos, la perderemos. No queremos a Cristo, ni siquiera lo quiere la patria, pues tendremos lo que Sodoma y Gomorra: azufre y fuego. Nos vamos a enterar, y los patriotas revolucionarios, que no contrarrevolucionarios, también.

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  • el 2 julio, 2019 a las 7:10 pm
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    Yo que yo no sabia es que los escapes de aceite producian manchas de tantos colores

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