China destruye mezquitas y retiene a islamistas radicales en campos de reeducación

Desde el año 2016, más de una veintena de mezquitas han sido demolidas en la región china de Xinjiang y miles de islamistas radicales han sido recluidos en campos de concentración.

La lucha contra el terrorismo y la intención de sofocar el separatismo en la región son las dos principales causas de estas medidas.

Aunque el islamismo supone poco más del 1% en China, es la religión que predomina en Xinjiang. Es por eso por lo que las autoridades chinas han prohibido la práctica religiosa en la región. Asimismo, el ejecutivo chino ha introducido tecnologías de reconocimiento facial o de análisis de datos para “vigilar y hacer seguimiento” a los habitantes de la región. Este control del gobierno incluye características personales de la población como su grupo sanguíneo, su altura, su entorno religioso y su afiliación política.

Desde hace tres años, al menos 24 mezquitas de la región han sido demolidas. Otra de las grandes decisionews para sofocar el extremismo islamista y el separatismo de la población de Xinjiang es la creación de campos de centros de internamiento educacional. Cerca de un millón de ciudadanos están o han estado detenidos en estos centros en los últimos años.

Leónidas Tur

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