La madre del chico pateado hasta la muerte por una banda multiétnica: “dejar de lado el odio y el racismo”

Santi, el chaval de 17 años que la madrugada del viernes recibió una tremenda una paliza a la puerta de una discoteca en San Sebastián, falleció tras pasar más de dos días con muerte cerebral a causa de los golpes que le propinaron un grupo de inmigrantes (magrebíes y rumanos).

Santi, su hermano y otro amigo salieron de fiesta el jueves por la noche por la zona del Club Náutico y del Ayuntamiento, un paseo marítimo con numerosos bares.

Ahí fueron a la discoteca GU y, después de que el local cerrara, a escasos metros otro joven le interpeló para pedirle un cigarro a los tres. Todo apunta a que Santi, su hermano y su amigo respondieron a la petición diciendo que no tenían tabaco, algo que no era verdad. En cuanto los otros lo descubrieron se desató una pelea que acabó con Santi en el suelo, donde le siguieron propinando patadas.

La Ertzaintza detuvo a siete individuos por participar en la pelea. Dos de ellos son de origen magrebí, tres de nacionalidad rumana y otros dos se desconoce y cuyas edades oscilan entre los 18 y 25 años.

La madre de Santi ha escrito una carta pública a los amigos, en la que pide «que nos enfoquemos en el amor, que conservemos mucha paz y tranquilidad… que dejemos a un lado la rabia, las discriminaciones racistas y el odio».

Alex V.

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