Juana ya no está en casa de nadie; estará en la cárcel

La experta llorona televisiva e intérprete de tragedias impostadas, la tristemente famosa Juana Rivas, condenada por un Juzgado de lo Penal por delitos de sustracción de menores (secuestro parental) ha recibido la confirmación de la condena a 5 años de cárcel y 6 de privación de la patria potestad por parte de la Audiencia provincial de Granada.

En el verano de 2017 Juana Rivas secuestró a sus dos hijos para no entregárselos al padre, incumpliendo una sentencia judicial.

El fallo es recurrible en casación ante el Tribunal Supremo, por lo que todo apunta a que Rivas no ingresara de inmediato en prisión.

La sentencia insiste en la acción torpe y malintencionada de Juana Rivas de querer dibujar a su pareja como un maltratador para no entregarle a sus hijos, porque “por más que ella presente a su expareja como un maltratador, no ha sido condenado por ello”, insiste el Tribunal.

Recordemos que Juana Rivas fue denunciada en diciembre de 2016 por su marido, el italiano Francesco Arcuri, cuando éste supo que Juana, radicada en España, no pensaba regresar a Italia para devolverle a sus hijos según lo acordado, y que incluso había matriculado a los niños en un colegio de Maracena, su pueblo natal. Un fallo judicial de abril de 2017 obligaba a Juana a la inmediata restitución de los dos niños a Italia junto a su padre. Juana llegó a acusar a Francesco Arcuri de haber infringido malos tratos a su hijo mayor, una falsa acusación que ha sido puesta en evidencia por la Audiencia cuando ha dicho que Juana“ha tratado de usar la jurisdicción penal en su interés con este asunto, efectuando el incumplimiento de una sentencia que la conminaba a devolver a sus hijos, para revisar y dejar sin efecto lo resuelto en vía civil”, en alusión a la custodia de los menores.

Juana permaneció más de un mes en paradero desconocido con sus dos hijos huyendo de la acción de la justicia. El lobby feminista que la secundó en su huida estuvo encabezado por Francisca Granados, una supuesta “asesora jurídica” enchufada en un chiringuito feminista: el Centro Municipal de la Mujer (CIM) de Maracena.

Contra Francisca Granados se querelló el Colegio de abogados de Granada por intrusismo.

Recordemos que la entonces prófuga Juana fue convertida en icono de resistencia por el feminismo más vulgar y montaraz, que trató de dibujarla mediáticamente como la heroína reprimida, como la víctima de la justicia patriarcal y machista que le negaba ni más ni menos que a sus hijos.

“Juana está en mi casa”; ése era el cántico que al unísono coreaban las feministas desmelenadas por aquel entonces, mientras la susodicha se burlaba de los Tribunales. Hoy, Juana ya no está en casa de ninguna. Está un pasito más cerca de la cárcel, que es donde debe estar para alegría de toda mujer digna y honrada que haya visto en Juana Rivas no a una portavoz ni a una heroína sino a lo que siempre fue: una sinvergüenza cubierta de gloria por las vividoras del cuento feminista.

El abogado de Juana, ya ha anunciado que pedirá el indulto para su representada.

J.M. Pérez

Un comentario sobre “Juana ya no está en casa de nadie; estará en la cárcel

  • el 15 marzo, 2019 a las 11:03 pm
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    Como quiera que el Tribunal Supremo ha demostrado sobradamente que, ante todo, es un Tribunal feminista, no creo que ratifique la sentencia. De todas maneras está ampliamente demostrado que, con una condena igual las mujeres redimen mucho más en la cárcel, con lo que esos supuestos cinco años se quedarían, como mucho, en uno de cumplimiento efectivo y, sumado al hecho de que empezaría a disfrutar permisos penitenciarios en un corto periodo de tiempo, la condena a esa teatrera se le iba a quedar, como diría un castizo, en «ná». Discriminación positiva lo llaman (valga el oxímoron).

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