El Supremo implanta la discriminación sexual por sexo

Toda agresión de un hombre a una mujer será siempre un acto de “violencia de género”, y como tal será tratado y penado, aunque no exista un móvil de dominación machista, aunque se trate de una pelea de agresiones recíprocas donde fue la mujer la que también agredió o la que comenzó la agresión. Esto es lo que acaba de dictaminar el Tribunal Supremo avalando los postulados discriminatorios de la ley de violencia de género. 

El Pleno del Tribunal Supremo (TS) ha fijado en una sentencia que en una agresión mutua entre un hombre y una mujer que tengan una relación de pareja o ex pareja, e, incluso, aunque haya sido ella la que ha iniciado la pelea física, la violencia que él ejerce sobre ella debe considerarse  siempre de género o machista, y como tal debe ser penada, es decir: con una pena superior a la de la mujer agresora.

El Supremo recalca que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer en una relación de pareja constituyen  siempre “actos de poder y superioridad con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad” y constituyen un delito de violencia de género.

Con este fallo, el TS revoca una sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza que, tras una agresión mutua, absolvió a una pareja del delito de maltrato y considera así que “no es preciso acreditar una específica intención machista debido a que cuando el hombre agrede a la mujer ya es por sí mismo un acto de violencia de género con connotaciones de poder y machismo”. 

Probada la agresión, el hecho es constitutivo de violencia de género y si hay agresión mutua, como en este caso, ambos cónyuges deben ser condenados. Por violencia de género al hombre, y familiar a la mujer”, señala.  Más pena para el hombre, y menos para la mujer.

Con este argumento, el Alto Tribunal condena al hombre a la pena de 6 meses de prisión con orden de alejamiento y sus accesorias y a la mujer a una pena de 3 meses con iguales accesorias y alejamiento. Es decir, por un mismo hecho penal, el TS aplica penas diferentes según el sexo del agresor, y apuntala de esta forma la discriminación que contra el hombre implica la ideología feminista de género.

La sentencia incluye un voto particular que suscriben cuatro de los 14 magistrados del Pleno, que rechazan que se condene por el delito de violencia de género al acusado, y  que considera que hombre y mujer debieron ser condenados ambos como autores de un mismo delito de lesiones. Argumentan los cuatro magistrados que los hechos probados no permiten entender que la agresión del varón a la mujer se produjo en el marco de una relación de “dominación, humillación o subordinación”.

Los hechos sucedieron en 2017, cuando una pareja inició una discusión sobre el momento en el que debían irse a casa. Durante la discusión “se agredieron recíprocamente, de manera que la encausada le propinó a él un puñetazo en el rostro y él le dio un tortazo con la mano abierta en la cara, recibiendo él una patada propinada por ella, sin que conste la producción de lesiones. Ninguno de los dos denuncia al otro”.

J. M. Pérez

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