«Los españoles son desiguales ante la ley»

Si eres blanco, heterosexual y español date por jodido. Porque si una mujer la emprende a golpes contigo no te defiendas y corre. Si corre tan deprisa o más que tú, intenta parar a un taxi para huir o pide auxilio. Si nadie te ayuda o no encuentras taxi, entre hostia y hostia, arrodíllate y pide clemencia a tu agresora. 

El Tribunal Supremo ha unificado y fijado su doctrina haciendo innecesario acreditar una intención machista o de dominación para que la agresión de un hombre a una mujer sea considerada violencia de género. Esa intencionalidad, desde ahora, no deberá ser probada en juicio. Pongamos que, en el ámbito doméstico, se inicia una discusión y, de forma lamentable, ambos cónyuges la emprenden a golpes. La mujer es la que inicia la riña y agrede al varón. Éste se defiende y empuja a la mujer. Delito de violencia domestica y agravante de género al canto. Para él únicamente, ¡ójo!

La arbitrariedad y la ideologización doctrinaria de la justicia y del Derecho es un síntoma inequívoco de la decadencia de un modelo agotado  que, en la guerra entre hombre y mujeres, ha encontrado  una válvula de escape para los gases de su putrefacción. Lo lamentable es que esta medida, lejos de poner punto y final a situaciones execrables e intolerables que padecen miles de mujeres en España, no viene a solucionar nada. Como patético y paradógico es  que quienes apoyan este atentado contra la seguridad jurídica y la igualdad ante la ley sean los que exigen la derogación de la prisión permanente revisable o la reinserción, mediante abrazos y subvenciones, de los criminales más abyectos. 

Francisco Alonso 

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