“¿Y si hubiese sido una mujer española y blanca?”

Hubiese terminado detenida y su hijo puesto a cargo de los servicios sociales. Esta es la sencilla y rotunda respuesta a la pregunta que, respecto al desalojo de una energúmena ecuatoguineana de un autobús en Móstoles, se hacía Paula Guerra, presidenta de SOS Racismo en Madrid, y que da título a este artículo.

Pero claro, Paula Guerra, una inmigrante chilena para más señas, y los no pocos paniaguados de SOS Racismo tienen que seguir viviendo de sus invenciones y, de este modo, seguir recibiendo subvenciones. Paula y demás caraduras, el único ataque que se produjo en ese autobús fue la agresión a la convivencia de la señora que no quiso bajarse del vehículo. Sí, la misma que provocó que decenas de personas que viajaban en él llegasen tarde a sus hogares. Sí, vuestra víctima, esa que chilló y golpeó a los agentes de la Policía Local.

Paula Guerra, notable trepa y sobresaliente convidada, sería mucho más positivo para el entendimiento entre personas de diversas razas que vuestras nóminas fueran destinadas a cursos en los que se enseñe a los inmigrantes a respetar las leyes y a la autoridad. Puede que en sus países de origen estas personas encuentren plaza hasta en el techo del autobús. Pero aquí, en España, en los interurbanos, ya seas blanco o negro, hay que ir sentado.

Miguel Sardinero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *