El terrorismo, ayer y hoy (I)

Gustavo Morales

El terrorismo es básicamente violencia y esa violencia sigue funcionando específicamente como un medio de comunicación como veremos más adelante. El francés André Malraux escribe sobre el peso que adquiere una idea por medio de la sangre que se derrama en su nombre.

Las probabilidades de que aumente el terrorismo son altas, debido a la ausencia percibida por algunos de formas alternativas de expresión de la desesperanza y la ira. El terrorismo es una forma de lucha individual, no de masas. El terrorista denuncia la violencia de la disuasión y subraya que tras los parlamentos, los tribunales y los gobiernos se encuentra, en palabras del sociólogo Parsons, el monopolio estatal de la violencia: las cárceles, la policía y los ejércitos.

Mateo Morral ataca a la comitiva nupcial de Alfonso XIII.  1906, cénit del terrorismo anarquista en España

Internacionalización y medios

El terrorismo se origina en el anhelo de los intelectuales jóvenes de vivir de un modo socialmente significativo. Los líderes del FIS argelino eran profesores, algunos de la banda Baader Meinhof alemana -Fracción del Ejército Rojo- eran universitarios, Meinhof era periodista, y militantes políticos no violentos previamente, como los de las Brigadas Rojas italianas, que asesinaron al democristiano Aldo Moro. Su radicalidad comienza, escribe Feltin Tracol, con un rearme intelectual y físico cuando sienten una agresión contra sus identidades, la pérdida de vínculos con su sociedad. Quieren el poder político, que es el poder supremo pues decide sobre el modo de convivir, en definición de Dalmacio Negro.

Consideran que si se ha desgastado la confianza y ningún líder ni orden nuevo atrae el apoyo de las masas, la tarea del revolucionario armado es desarrollar ese liderazgo por la vía de los hechos. Eluden enfrentarse a la realidad y subordinan la razón, dice Dalmacio Negro, a los deseos y caprichos de su voluntad. Suponen que son el país real contra el país legal. Los dirigentes terroristas y buena parte de sus militantes se sienten aislados social y políticamente. Escribe Richard Rubenstein: «Los terroristas son comunicadores que han perdido la fe no en su mensaje sino en su habilidad para influir sobre su audiencia utilizando un lenguaje no violento».

El atentado terrorista está concebido para transmitir un mensaje. Son hechos que no pueden ser ignorados. Su eco en los medios es la medida del éxito de los terroristas que eligen los blancos en donde el reflejo público está asegurado. Los ataques directos contra objetivos civiles indefensos forman parte específica, pero no exclusiva, del terrorismo de pequeños grupos. Al atentado contra una discoteca de Berlín occidental, responde un bombardeo en Libia.

Atentado de Sarajevo. Pistoletazo contra el archiduque Francisco Fernando e inicial de la Primera Guerra Mundial 

Buscan atraer la atención sobre sus respectivas causas, obligar a los gobiernos a tratar temas que si no fuera por la violencia terrorista habrían sido ignorados, como fue el caso de los Tigres Tamiles en Sri Lanka. Amplifican conflictos locales hasta convertirlos en temas internacionales, a través de acciones armadas diseñadas para llamar la atención: secuestros de aviones por grupos de la Organización de Liberación de Palestina, secuestro en Viena de la cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo por el terrorista Illich Ramírez, alias “Carlos”, acciones del Ejército Rojo Japonés en Tel Aviv, Holanda y Singapur… La lucha contra la globalización también está globalizada.

Represalia

Los gobiernos se ven presionados por los medios de comunicación, por la opinión pública, a dar una reaccionar ante los actos terroristas antes de poder evaluarlos cuidadosamente disponiendo de toda la información; esa respuesta prematura suele ser indiscriminada: bombardeos contra Iraq, Afganistán y Libia, intervención en Siria y Líbano, acciones de represalia que provocan nuevas víctimas con lo que siguen la hoja de ruta de los terroristas, ensanchan su base social y les procuran nuevos adeptos. El mayor éxito de un acto terrorista fue el atentado contra el archiduque Fernando que inició la Primera Guerra Mundial. El Ulster ayer e Israel hoy son sociedades democráticas que utilizan métodos antidemocráticos contra el terrorismo.

Actuación

La acción violenta la inician con simples operativos perpetrados por grupos pequeños, en su mayor parte compuestos por jóvenes varones de edades comprendidas entre los 18 y los 35 años. Su reducido tamaño les hace menos vulnerables a la penetración policial más si se trata de clanes, como los chechenos y los afganos o de fanáticos religiosos. El proceso de aculturación está tan repleto de signos, símbolos, señas y comportamientos que es muy difícil infiltrar a un ajeno.

La Fracción de Ejército Rojo (RAF)-banda Baader-Meinhof en acción

Los miembros de los grupos que exigen dedicación total sustituyen la vida familiar por la grupal, con base en la noción cuasi religiosa de que para lograr la realización de los ideales en el futuro, éstos se deben vivir en el presente: Daesh y los talibán.

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