A Auschwitz ni se le tose

Como los de “Campofrío” hubiesen llegado a insinuar un chiste al respecto del dichoso tema habían pasado la Navidad en la trena. Que ya lo dice el Código Penal: cuatro años de talego para quien “trivialice gravemente” con  el asunto. Pero  los cenizos del Auschwitz Memorial no están a gusto. Quieren que al pronunciar “Auschwitz” se haga una leve genuflexión, se muestre un compungido rictus mezclado con algún que otro puchero, a la vez que haya que darse tres golpes en  el pecho.

Arturo Pérez-Reverte, con sus tuits sobre Auschwitz y otros campos de trabajo,  no hacía otra cosa que denunciar la sarta  de  basura literaria cuya temática gira en torno a estos lugares. Una serie de  auténticos dislates y memeces que  incluso han sido denunciados por  historiadores “holocausters”. Es decir, la propia historiografía oficial y autorizada ya ha venido a señalar, en alguna ocasión, la falta de concreción y errores de bulto al respecto.

Sin embargo, al Auschwitz Memorial le gustan más las noveluchas, consistentes en verdaderas  invenciones trufadas de absurdos,  que la opinión de un escritor que pide más rigor a aquellos que, conociendo la  rentabilidad de la temática, se lanzan, con muy poca vergüenza, a escribir sobre la gran vaca sagrada del sistema.

Miguel Sardinero 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *