Un miserable llamado Pedro Sánchez

Se desconoce si, después de su cena con Torra, Pedro Sánchez procedió a limpiar el culo del dirigente separatista. Pero vistas las imágenes rastreras del presidente riendo las gracias al xenófobo antiespañol no es de extrañar.

Porque Pedro Sánchez es un chulo, sí. Imbécil y soberbio de poca monta y abusón con aquellos que ya no pueden defenderse.

Pero el presidente del Gobierno, que amenaza con elevar a Rodriguez Zapatero a la categoría de gran estadista, se arrastra como un gusano y a base de bien. Se arrastró ante Podemos y el etarra Otegui. De forma obscena, ayer se
siguió arrastrando a los pies del testaferro de Carles Puigdemont. El estirado y relamido okupa de La Moncloa denominó a esta miseria humana y política, auténtica rendición del Estado, «respuesta democrática».

Sánchez tendrá sus Presupuestos y los separatistas el indulto. Ahora, amigos lectores, pueden ir a vomitar

Miguel Sardinero

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