Europa será blanca o no será

El futuro que las grandes firmas comerciales y los gigantes de Internet nos tienen reservado  únicamente puede producir consternación. Pisan el acelerador, y muy a fondo, con el fin de que la alteración de la composición racial, cultural y religiosa de Europa de paso, en dos o tres décadas, a la consumación del reemplazo masivo de los europeos blancos autóctonos  por inmigrantes extraeuropeos.

Puede haber quien crea que Europa sea posible sin europeos. Pero quienes mueven los hilos de la inmigración masiva, del mestizaje y del multiculturalismo saben bien que no es así. Si a los contingentes de inmigrantes que se agolpan en las permeables fronteras europeas les ubicasen en Suiza, e incluso fueran aupados a su Gobierno, no tardarían más que semanas en precipitarla a un estado de ruina y caos análogo al de Haití o Sudán del Sur.

Hablando en términos económicos, el principal activo de un país no son sus recursos naturales, sino el elemento humano que los explota, gestiona y  llega a generar riqueza. Ahí tenemos la abismal  diferencia entre Arabia Saudí y de la República Democrática del Congo. Una increíble fuente de petróleo, en el primer caso, y de minerales, en el segundo. Pero dos destinos  muy dispares: el de los saudíes es la vida en la opulencia y el de los congoleños es la pobreza y la muerte por guerras o epidemias.  Sí, los humanos no somos iguales. Todo esto adquiere, si cabe, una mayor trascendencia en  un continente como Europa que, más allá de la genética de los europeos, no cuenta con ninguna materia prima estratégica.

Hasta principios de este siglo, los europeos nos valimos simplemente de nosotros mismos para filosofar, crear, legislar, conquistar, descubrir, inventar y llegar a  un grado de bienestar social sin parangón en la historia. Pueblos que habitaban países inhóspitos,  prácticamente yermos o de escasa población fueron capaces, a golpe de selección y de ingenio, de crear grandes imperios. 

La democracia pudo haber tenido lugar entre los incas, pero fue el sistema de gobierno de los atenienses. ¿Por qué Derecho en la Antigüedad no tuvo su más perfecta expresión en las tribus nubias y no entre los romanos? Y los masai construir las catedrales del medievo, pero las elevaron franceses, italianos, españoles, ingleses o alemanes. Los aztecas lanzarse a cruzar el Atlántico, pero fuimos los españoles los que descubrimos América. La máquina de vapor o la radio pudieron ser inventadas por pigmeos, pero no fue así. Mozart, Beethoven, Miguel Ángel, Velázquez, Cervantes y Shakespeare también fueron europeos. ¿Por qué las pensiones, la sanidad y la educación públicas son logros sociales europeos y no de la India?.

Todo esto es lo quieren que, entre el último modelo de iPhone o de Samsung, se pierda para siempre. Lo van a sepultar bajo montones y montones de paquetes de Amazon y muebles de Ikea. Amortajarlo con un conjunto de Nike o Adidas y perfumar al cadáver de Europa, tu cadáver,  con una fragancia de Calvin Klein.

Miguel Sardinero

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