Hay fantasmas que a la izquierda no le gustan

Dicen que «el fascismo avanza si no se le combate». Más allá del terrorismo callejero de grupúsculos antifas, la izquierda tira siempre de mitos para intentar frenar el despertar nacional de la ciudadanía. A las vías de ferrocarril hacia Polonia y los consabidos violines desgarradores les han sacado una brutal rentabilidad política. En España recurren a dos episodios de ámbito doméstico: Atocha y Yolanda González.

Ya es casualidad que, tras los resultados electorales de Andalucía y aprovechando el furor «vintage» de los cuarenta años de Constitución, vuelvan a primera plana de los periódicos y telediarios ambos asuntos. Los sucesos de Atocha y la muerte de Yolanda González sirvieron para criminalizar al entorno político de las fuerzas nacionales, que la prensa calificó siempre de extrema derecha o ultraderecha. ¿Se guardaba el Gobierno de Sánchez esta carta en la manga?, ¿nos espera una ofensiva editorial y una oleada de películas y documentales sobre ambos hechos? Lo que parece claro es que la izquierda va a volver a manosearlos para alertar -según su retórica- del «despertar del fascismo».

No quería dejar pasar la ocasión para hacer una breve reflexión sobre la memoria selectiva de la izquierda y de los medios de comunicación que van de su mano o se pliegan a su discurso. En la mañana del día en el que Yolanda González recibió tres balazos en el cráneo, seis guardias civiles eran acribillados por ETA en la localidad vizcaína de Ispáster. El nombre de estos hombres permanece, para la opinión pública, arrinconado entre el olvido y el anonimato. No ha habido documentales sobre su asesinato, ni denodados esfuerzos políticos para recuperar su memoria. Muy pocos homenajes y alguna placa, en la localidad natal de alguno de ellos, han sido todo el reconocimiento merecido. Por nuestra parte, al menos, aquí van sus nombres: Alfredo Díez Marcos, José Gómez Martiñán, José Gómez Trillo, Antonio Marín Gamero, José Antonio Martínez Pérez-Castillo y Victorino Villamor González.

Ahora son los tiempos de pasar página, dialogar con Otegui para aprobar los Presupuestos Generales y de que la izquierda blanquee el terrorismo antifascista e independentista. En este sentido, deberíamos dejar bien claro, a todos los españoles, que nuestro presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ocupa hoy el palacio de La Moncloa gracias al apoyo de quienes cargaban las pistolas de ETA, guardaban sus explosivos, cobijaban terroristas de la banda y jaleaban sus asesinatos.

Miguel Sardinero

Un comentario en “Hay fantasmas que a la izquierda no le gustan

  • el 12 diciembre, 2018 a las 12:17 pm
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    Alfredo Díez Marcos, José Gómez Martiñán, José Gómez Trillo, Antonio Marín Gamero, José Antonio Martínez Pérez-Castillo y Victorino Villamor González, nosotros no os olvidamos.
    Guardias Civiles asesinados por la banda afin a Otegui y otros parecidos.

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