La Iglesia católica de Filipinas se posicionó contra la guerra de Duterte contra las drogas

El enfrentamiento del presidente de Filipinas con la Iglesia viene de hace tiempo cuando los obispos criticaron la guerra del Gobierno contra las drogas.

En el verano de 2016, Duterte emprendió la Operación Tokhang, una iniciativa para reinsertar a los drogadictos del país que derivó en una estrategia de ejecuciones de narcotraficantes y adictos. La jerarquía eclesiástica llegó a calificar la situación del país como “un reino del terror”.

Esta semana, Duterte presidente del país en el que el 85% de la población se declara católica, manifestó que los obispos son unos “inútiles” y animó a matarlos a todos, declaró: “Esos bastardos no sirven para nada. Lo único que hacen es criticar”.

Duterte, de 71 años, no se tomó bien la crítica de los obispos, a los que entonces calificó como “hijos de puta”. En sus últimas palabras al respecto, el presidente de Filipinas ha llegado a decir que Iglesia católica es la institución ”más hipócrita del mundo” y que “el 90 % de sus sacerdotes son gais”.

Leónidas Tur

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