La maldición del valle de Cuelgamuros

Conforme Pedro Sánchez amenaza con la piqueta profanadora las tumbas de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco, más próxima parece su irremisible defenestración política. A cada bravucona intimidación le acompaña una dimisión ministerial, un nuevo escándalo, una tesis plagiada y, ayer mismo, la debacle socialista en Andalucía.

La hegemonía de décadas del PSOE en el sur de España ha sido la última víctima de la voluntad fanática de Sánchez de perturbar el descanso de los restos del Jefe y fundador de Falange y del Caudillo. Pero el presidente del Gobierno, cual villano de película, se ha aferrado con determinación a sus maquiavélicos y nauseabundos planes.

Imperceptible para la vista humana, desde el Valle de los Caídos desciende y recorre España la maldición de Cuelgamuros. Justa venganza política contra la inquina y la cobardía de los que ofenden a los muertos y traicionan a la Patria.

Sánchez, saco de mierda, prepárate para caer.

Miguel Sardinero

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