O ellos o nosotros

Cuando, tras su derrota electoral ante Macron, Marine Le Pen sentenció que la política ya no era cosa de izquierda o derecha, sino de globalistas contra patriotas, no hizo otra cosa que explicitar un futuro que ya está aquí. Las listas electorales del Partido Demócrata estadounidense, del Partido Conservador británico y de otros tantos se trufan de individuos no europeos. Rostros renegridos, velos islámicos y otros elementos exóticos ya no son inusuales en la liza entre partidos.

Los medios de comunicación lo celebran con multiculturales alharacas. Es el caso de las indígenas y musulmanas incrustadas, en las recientes elecciones legislativas estadounidense, en las filas demócratas. El resultado es excepcionalmente cinematográfico, con reminiscencias a la primigenia saga Star Wars o Avatar. El malvado hombre blanco derrotado por los bondadosos alienígenas, por un batiburrillo de todos ellos y con la colaboración de la quintaesencia de la especie humana.

El caso es que, en un tiempo no muy lejano, la confrontación entre partidos autóctonos y partidos globalistas se va a generalizar. Finalmente, es muy probable, como muchos han vaticinado, que la lucha de los europeos blancos contra su sustitución se dirima no por las urnas y los votos, sino por la fuerza de las armas.

Francisco Alonso

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