¿Por qué Pittsburgh y no Desirée?

El caso de Robert Bowers, el presunto “matajudíos” de la sinagoga de Pittsburgh (Pensilvania-USA) es el tema principal en todos los telediarios, tratado como el excelso caso de «delito de odio» y «racismo supremacista» que no se otorga sin embargo al crimen de la niña italiana Desirée, asesinada y violada brutalmente por una turba indeterminada de negros. En este asunto no hay acusación alguna de racismo antiblanco, ni de delito machista, ni fiscalías del odio actuando.

Además, el caso de la niña italiana Desirée ha sido desplazado del foco mediático e impuesto el silenciamiento generalizado en favor del episodio presuntamente “anti-semita” de Pittsburgh, que nos empalaga y martillea hasta en la sopa, como muchos otros ataques de falsa bandera.

Se nota la impronta del poder financiero judío, dominador accionarial o directo del 99 % de los medios “informativos” de masas. Ellos necesitan seguir alimentando el eterno victimismo judío para que su poder en la sombra sobreviva, y para que su control mundial sea efectivo.

¡Ellos, los judíos, pobrecitos, no matan nunca!: por eso la franja de Gaza y Palestina son paraísos de paz y convivencia desde que alzaron allí su Estado…

J.M. Pérez

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