1571: El patriarcado vence en Lepanto

¿Cómo serían los titulares si la prensa actual cubriera la guerra contra El Turco?¿Qué habría ocurrido si Felipe II tuviera que lidiar con legiones de millenials tuiteros?¿Habrían llevado a don Juan de Austria ante el Tribunal de La Haya?

Si hoy en día viviéramos la rebelión de Las Alpujarras, después de que a los musulmanes se les dieran 30 años para integrarse en nuestra cultura, dejar de ayudar a los piratas berberiscos y aprender español (qué menos), y ellos, una vez cumplido el plazo, respondieran quemando cristianos vivos por la calle, seguramente los medios de comunicación hablarían de brutalidad cuando don Juan de Austria llegara para poner orden. Habría cientos de ONGs reclamando ayudas para los pobrecitos morubes y pidiendo la cabeza de don Juan por islamófobo.

Sería curioso comprobar la reacción general después de sucesos como la toma de Famagusta cuando, después de que los turcos asediaran la ciudad y prometieran respetar las vidas de sus habitantes y defensores si se rendían, pasaron a cuchillo a toda su población después de firmar la paz y despellejaron vivo a su gobernador, Bragadino. En este caso lo más probable es que nuestros gobiernos convocaran sentidas concentraciones en las que fotografiarse con carita de acelga y la inmensa mayoría de los demócratas demostraran su indignación con enérgicas reacciones como poner un filtro “Pray for Famagusta” en Facebook o lanzar el hashtag #JeSuisBragadino, que sin duda harían pensarse dos veces a los turcos el volver a comportase de una forma tan antidemócrata.

Los secuestros masivos de cristianos por parte de piratas musulmanes para ser vendidos en sus mercados de esclavos, pasarían desapercibidos para medios y tertulianos o sencillamente se comentaría la noticia sin mencionar el origen ni la confesión de los secuestradores, no fuera a ser que cundiera el racismo. Ya que, como todos sabemos es preferible ser vendido como esclavo a ser tachado de racista.

Felipe II tendría que enfrentarse a diferentes grupos de presión en favor de los turcos, las turcas y les turques y cuotas de igualdad en la corte, aunque no en Los Tercios o en galeras, claro. La lucha contra el patriarcado siempre ha tenido sus límites.

Miles de enterados de la vida opinarían sobre la estrategia en la batalla aquel 7 de octubre, pero desde sus casitas, por supuesto. Tachando de cuñao a Álvaro de Bazán y de fascista a Luis de Requesens. Y a pesar de ser Felipe II el rey prudente, lo más probable es que los escraches contra la guerra no se dieran a menudo, en cuanto sacara un poquito Los Tercios a pasear para “dialogar” con los revolucionarios.

Y cabe pensar que, de haber gobernado en aquel entonces quienes hoy nos gobiernan habrían puesto en marcha una campaña para demoler el monasterio de El Escorial y trasladar los restos de Felipe II. Décadas después de que el rey hubiera muerto, claro, porque esa es la forma en que nuestros gobernantes combaten a sus enemigos: cuando no están para responder.

La sociedad europea del siglo XVI no tenía nada que ver con la de ahora. Afortunadamente. Porque si en aquella época nos hubiéramos dedicado a dar la bienvenida a las galeras turcas y a pedir diversidad y tolerancia, en estos momentos seríamos un emirato más.

Gracias a nuestros patriarcales y opresores ejércitos y a la rancia espiritualidad católica, aquel 7 de octubre fuimos capaces de defender Europa del invasor, de la barbarie y la esclavitud. Y hoy, ofendiditos e imbéciles de todo pelaje pueden dedicarse a tirar por tierra la memoria de nuestros Héroes.

Ana Pavón

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *