“Boots and Braces”: 25 años de la muerte de Ian Stuart

Cuenta la leyenda que fue un cabeza rapada español el que tuvo que aclarar a Ian Stuart los límites meridionales de Europa. El líder de “Skrewdriver” afirmó entonces que toda la polémica se debía a un malentendido y que, en cuanto fuese posible, darían un concierto en España. Sin embargo, tal día como hoy hace 25 años, la muerte se cruzó en su camino y la voz grave de Ian Stuart ya no pudo escucharse en un directo en nuestro país. 


Nacido en 1957, en Poulton-le-Fylde, y apasionado desde muy pronto por la música, Ian Stuart Donaldson deberá trasladarse lejos de su costa este de Gran Bretaña hacia la meca “underground” por antonomasia: Londres. Los últimos setenta son los años de la explosión del punk, cuyo máximo exponente es la banda “Sex Pistols”. En este contexto, en el que la juventud británica busca expresiones rebeldes y contestarías, Ian Stuart, Phil Walmsley, John Grinton y Kev McKay fundan, en 1977, “Skrewdriver” (“Destornillador”). El nombre de la formación contiene resonancias obreras que son denominador común en casi todas las subculturas que se desarrollarán y tendrán como epicentro mundial las islas británicas.

“You’re So Dumb” y “Anti Social” son los primeros singles de éxito de “Skrewdriver». El cuarteto podría haber pasado, con mayor gloria o pena, como uno más de la ola punk que sacude al acartonado Reino Unido inmediatamente pre-Thatcher. Sin embargo, un nuevo elemento transgresor, más allá de las camisetas con esvásticas del bajista de los “Pistols”, Sid Vicious, irrumpe en la escena alternativa del momento. El nihilismo punk va a ser sustituido por letras en las cuales los jóvenes se identifican o simpatizan, en mayor o menor medida, con aquellos a los que sus padres contribuyeron a derrotar en 1945. El sendero lo iniciará Ian Curtis, de los inconmensurables “Joy Division”, con su “Warsaw” –dedicada a Rudolf Hess”- y “We walk in line”.

Tras una serie de cambios en la formación, Ian Stuart también va a reconducir a «Skrewdriver» hacia un compromiso político en el que no hay lugar a la ambigüedad. En un Reino Unido convulsionado por el terrorismo del IRA, la Guerra de las Malvinas y los ajustes y privatizaciones de Margareth Thatcher, en los ambientes juveniles más inconformistas cabezas rapadas, botas, tirantes y saludos brazo en alto expresarán el anhelo de superar los clichés burgueses y el ambiente depresivo de los suburbios obreros. Zonas, éstas últimas, que van a sufrir una nueva agresión. Y que, en este caso, no va a proceder del número 10 de Downing Street, sino de la mano de la inmigración masiva.



Siempre con el objetivo de construir un movimiento político, Ian Stuart convierte a “Skrewdriver” en el referente mundial del denominado “Rock Against Comunism” (RAC “Rock Anti Comunista”). Serán decenas las bandas las que, a lo largo de los 80  y siguiendo la estela de “Skrewdriver”,  vayan a consolidar la escena más proscrita, maldita y denostada de todo el panorama musical: aquella que canta por la identidad de los pueblos de raza blanca y a los vencidos de la Segunda Guerra Mundial. Musicalmente «Skrewdriver» pasará del Oi! de su primer álbum de estudio “All Skrewed Up” (1977) hacia un sonido personal y elaborado, fuerte pero menos rápido, próximo al metal clásico y con reminiscencias de rock sureño. Muestras de ello son su penúltimo trabajo «Freedom What Freedom» (1993) o su noveno y póstumo «Hail Victory» (1994). 


Ian Stuart compaginará su vocación artística y musical con su compromiso político en las organizaciones “National Front”, “British Movement” y “Blood and Honour”. Censura, estancias en prisión, conciertos épicos  y auténticas batallas campales contra la extrema izquierda, constituirán la caja de resonancia de “Europe Awake”, “Tomorrow Belongs To Me”, “Free My Land, “The Snow Fell” o “The Road to Valhalla”, auténticos himnos de la banda.

Durante los últimos años ochenta y primeros años noventa, Stuart realiza una gira de conciertos fuera de Reino Unido. Serán los que tengan lugar en una Alemania recién unificada los que alcancen un notable eco mediático. Paralelamente, la organización “Blood and Honour” experimenta una expansión por toda Europa. En Gran Bretaña, el “British National Party”, al que “Blood and Honour” presta apoyo, logra sus primeros cargos electos municipales.

Pero la noche del 23 al 24 de septiembre de 1993 el corazón del movimiento skinhead en tierras británicas dejará de latir. Un accidente de tráfico, sobre el que siempre se ha cernido la sombra de la conspiración, siega la vida de Ian Stuart en su momento de mayor éxito musical y político. Para sus fieles el hombre se convierte en mito, pero la pérdida no pudo ser reparada.   

Miguel Sardinero

Un comentario en ““Boots and Braces”: 25 años de la muerte de Ian Stuart

  • el 25 septiembre, 2018 a las 1:47 pm
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    Es lo que se decía , que le.ofrecieron tocar en España y dijo que era un país de moros ..

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