La tontuna de la locura: Francia elimina la palabra raza de su Constitución

Fue el antropólogo judío Ashley Montagu quien, contra todo criterio científico, afirmó que “la propia palabra raza es, en sí misma, racista”. Según Montagu y sus discípulos, que han conseguido imponer su Torá antiempírica a nivel universal, las razas no existirían y las diferencias entre los grupos humanos se deben a meros aspectos culturales. Es decir, que en el color de la piel, en la mayor o menor masa muscular, en las particularidades morfológicas o en el superior o inferior cociente intelectual no influye la genética, sino la cultura. Todavía está por demostrar científicamente este despropósito que hoy es uno de los dogmas fundamentales, so pena de reclusión carcelaria u ostracismo social, de la corrección biempensante.

Y es que es curiosa la influencia de los judíos y sus adláteres en su guerra contra la diversidad humana. Paradójicamente, el Estado de Israel es una entidad política supremacista y que practica la segregación racial. Ahora le toca el turno al niño mimado de la banca judía Rothschild, Emmanuel Macron.

El presidente francés ha impulsado una reforma constitucional para sacar la palabra raza de la Carta Magna gala. Y no es que la República Francesa utilice dicho término en sentido excluyente. “Se garantiza la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin distinción de raza, origen o religión”, afirmaba, hasta ahora, la norma suprema francesa. Pero con el voto unánime de toda la Asamblea Nacional la palabra raza ha sido suprimida. Puede que los negadores de la existencia de las razas estén cavando, con esta serie de majaderías, la propia tumba de la dictadura igualitarista. Pero, de momento, Macron tiene ya sus correspondientes treinta monedas.

Francisco Alonso

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