Muere el obispo proetarra José María Setién

A los 90 años de edad y tras sufrir un ictus, el obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, fallecía ayer en el Hospital Donostia, de la capital guipuzcoana. El entorno separatista en la Comunidad Autónoma Vasca se ha lamentado por la muerte de este individuo.

Ordenado sacerdote en 1951, desde el 17 de febrero de 1979 hasta el 13 de enero del 2000 fue obispo de San Sebastián. Nacionalista convencido, monseñor Setién se esforzó durante toda su carrera eclesiástica por tender puentes con el terrorismo independentista y en encontrar una justificación política a la violencia separatista.

Carlos Díaz

3 comentarios sobre “Muere el obispo proetarra José María Setién

  • el 10 julio, 2018 a las 11:25 am
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    Por el eterno descanso de su alma, que recen sus amados hijos del tiro en la nuca y los coches bomba.

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  • el 10 julio, 2018 a las 2:04 pm
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    ¡¡¡ OJO A ESTE DATO !!! OBISPO MUDO EN TIEMPOS DE FRANCO.
    Sus declaraciones públicas a favor del nacionalismo más radical comienzan en 1976 a partir de la muerte de Franco. En vida del dictador no se conserva ni un solo documento que acredite su defensa de la causa nacionalista. Su nombramiento como obispo tuvo lugar en 1972 en el Palacio de Ayete (San Sebastián) en una época en la que los sacerdotes que iban a ser nombrados obispos tenían que contar necesariamente con la aprobación del Caudillo. Fue el círculo del almirante Carrero Blanco y del capitán general Camilo Alonso Vega (amigo personal y compañero de promoción del general Franco, consejero nacional de las FET y de las JONS; procurador en Cortes; director general de la Guardia Civil; ministro de Gobernación, etc.) quien apoyó su candidatura por considerarle un clérigo de confianza para el Régimen.
    Ahora tendrá ocasión de conocer al Diablo porque a Dios no creo que llegue a verlo pues, dada su trayectoria es imposible que pudiera creer en Dios…

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    • el 10 julio, 2018 a las 6:34 pm
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      Las almas se condenan a pesar de creer en Dios, de hecho es bastante frecuente por no decir muy frecuente o algo mas. Mas le exige Dios a quién mas le ha dado, y a un obispo Dios le da mucho.

      Se suele decir: “Que Dios le haya perdonado”, y es una frase desafortunada pues Dios SIEMPRE perdona a condición de que haya un ARREPENTIMIENTO SINCERO, así que la parte difícil no es que Dios perdone, que siempre está dispuesto, sino que el pecador se arrepienta. No sabemos qué sucede en el último instante de la vida pero aun en ese momento Dios pelea por el alma y le ofrece el perdón, ahora depende de lo que haya “dentro” para que un alma se condene o se salve, es decir, arrepentirse aceptando a Dios y renunciando a la propia soberbia y el pecado (en este caso las maldades notorias y públicas de este señor) para ganar la paz que da Dios (previo paso del purgatorio, excepto para mártires y santazos), o renunciar a Dios para condenarse a sí mismo a la oscuridad, la soledad y al fuego del remordimiento y el rencor eterno.

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