Construyen un muro para salvar a la fauna australiana de los gatos

A lo largo de su labor civilizadora, muchas cosas fueron las que el hombre blanco llevó a los confines del mundo. Pero, por desgracia, no todas fueron buenas para los autóctonos y para los ecosistemas de las tierras colonizadas. Entre esas pequeñas o grandes desgracias se encuentran nuestros amigos los gatos.

Y es que estos felinos suponen un martirio para la fauna originaria australiana. Según Atticus Fleming, director ejecutivo del Australian Wildlife Conservancy (AWC), «los 50 o 60 felinos que quedan en la zona se comen más de 70.000 animales nativos al año».

Este ha sido el motivo por el que se ha construido un muro electrificado, de 44 kilómetros de longitud, para proteger el santuario de vida silvestre de Newhaven. La intención de los conservadores es repoblar la zona con especies animales originarias de Australia.

Los gatos asilvestrados, descendientes de los primeros felinos que los ingleses llevaron a Australia se ha convertido en un grave problema para la fauna y está llevando a muchas especies -como el wallaby de patas negras, el bandicoot dorado o el quoll occidental- al borde de la extinción. «Es la razón por la que Australia tiene la peor tasa de extinción de mamíferos del planeta», concluye Fleming.

Carlos Díaz

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