Los barcos negreros de Colau

La operación es muy sencilla. En primer lugar, los barcos de las oenegés embarcan a un sinnúmero de inmigrantes ilegales. En segundo lugar, el modelo económico se beneficia con la inmigración masiva. Mano de obra barata y pérdida de capacidad salarial, precarización y destrucción de derechos laborales son fenómenos asociados, de forma irresoluble, a la inmigración masiva.

Proactiva, Médicos Sin Fronteras y toda la enorme constelación de oenegés inmigracionistas son los negreros del siglo XXI. Y el Aquarius y el Open Arms, entre otros, son los barcos con los que trafican su cargamento humano. Detrás de este tinglado solidario no hay solidaridad alguna, sino interés económico. De un lado, el «modus vivendi» de miles de individuos que viven de las subvenciones que las onegés reciben. De otro, y este es de enorme magnitud, la forma con la que los económicamente poderosos, en detrimento de los autóctonos, se lucran con la inmigración masiva.

En el mes de marzo de este año, Ada Colau retiraba una estatua a Antonio López y López, marqués de Comillas, en una especie de aquelarre en el que participaba la compañía teatral «Els Comediants», bajo la acusación de haberse lucrado del negocio de la esclavitud. No se sabe muy bien de dónde se sacó Colau esta historia. Pero que en poco difieren el despreciable negocio de los negreros esclavistas con el actual de la oenegés inmigracionistas. Esta vez paga Soros.

Francisco Alonso

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