Las escaleras del metro y los inmigrantes del Aquarius

Una pareja de ancianos españoles, de setenta y muchos u ochenta y pocos años, se topa con un tramo de escaleras. No son muchos peldaños. Puede que unos 20. Ella resopla y, penosamente, se queja: ¡”Ay, por Dios”. “Vamos, mujer. Que no son tantos”, le anima él. Coge a su esposa del brazo y ambos se disponen, a duras penas, a afrontar este suplicio. Tendrán alguno más hasta que salgan a la calle.

Esta escena tuvo lugar ayer mismo. Estación de Alonso Martínez, Línea 5 del metro de Madrid. Dos de la tarde y finales de junio. El calor pega en la capital. También en los andenes, corredores y vestíbulos porque la ventilación en estaciones muy profundas no es buena.

Me acuerdo de Manuela Carmena y no precisamente bien. Me vienen a la cabeza los millares de asistentes y traductores que recibieron a los inmigrantes del Aquarius. Todo me repugna. Pero si hay algo o, mejor dicho, alguien que me da asco son los que fueron al puerto de Valencia a repartir abrazos. Imágenes imborrables para el muliculturalismo. Como para mí lo es la cara de la señora española ante las escaleras del metro. Estoy seguro que con el dinero que nos ha costado la broma del Aquarius, al menos, esta estación podría ser habilitada para que nadie -y pienso prioritariamente en nuestros compatriotas con problemas de movilidad- tenga ya que lamentarse por no poder subir las escaleras.

Francisco Alonso

2 comentarios sobre “Las escaleras del metro y los inmigrantes del Aquarius

  • el 28 junio, 2018 a las 11:51 am
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    Leyendo este articulo me he acordado de la ley de la eutanasia, que es curioso que se haya aprobado casi al mismo tiempo que todo este asunto del Aquarius y los refugiados. Como los personas mayores son en un 99% españolas, parece que al PSOE y casi todos los demas partidos les sobran, quieren reemplazarlas por negritos jovenes (que a saber si no habran estado en Boko Haram u organizaciones similares).

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    • el 30 junio, 2018 a las 7:11 am
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      Canallas, se me saltan las lágrimas pansando en los mayores.

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