Grabriel Cruz fue víctima del racismo contra los blancos

Según se van desvelando los terribles detalles del asesinato de Gabriel Cruz, perpetrado por una inmigrante dominicana, es incontestable que el pequeño murió como consecuencia de un ataque racista. Sospechas, más que fundadas, de ritos vudú y las justificaciones que la asesina confesa ha dado sobre el crimen deberían incidir en la agravante de odio, prevista en el artículo 22.4 del vigente Código Penal.

El niño murió porque Ana Julia Quezada nunca debió pisar nuestro país. Gabriel es otra víctima colateral más del multiculturalismo. Esta inmigrante entró ilegalmente en España. Se favoreció de una legislación suicida respecto a la concesión de la nacionalidad española. Delinquió y asesinó. Mató a Gabriel porque era un niño blanco y español. Y porque quería llevarse a su querido a la República Dominicana.

La primera declaración de la dominicana es de náusea. Decir que Gabriel la llamó «negra fea» es una vergüenza. Aunque nos tememos que Quezada la perdió hace mucho tiempo. En cierta medida, todos somos Gabriel. Porque todos podemos ser víctimas de las acusaciones de racismo de esta gente. Y serán oídos, protegidos y escuchados muy atentamente por periodistas, policías y jueces. Los inmigrantes de esta clase y de procedencias análogas ya se las saben todas. Y serás tú, pobre ciudadano blanco y español, el que tengas que desmontar sus acusaciones de «rasismo». No lo vas a tener fácil.

Francisco Alonso

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