Koko nos deja a los 46 años

Koko, una hembra de gorila, consiguió hablar con sus cuidadores gracias al lenguaje de signos. Constituyó un hito en la comunicación entre distintas especies.

No puedo ser madre y la gorila pidió un gato, corría 1983. La dieron un peluche en forma de gato y Koko se enojó. Finalmente, sus cuidadores procedieron a entregarla un gatito. Comenzaba la historia de Koko y Bolita. Lamentablemente, el felino murió atropellado. La tristeza de Koko ante la muerte de su amigo conmovió al mundo. Sin embargo, no finalizó aquí el amor que esta gorila ha demostrado, a lo largo de sus 46 años, por los gatos.

Koko moría en su refugio protegido en las montañas de Santa Cruz, California. Nació en cautividad, en el zoológico de San Francisco. Ahora, ya es libre y seguro que podrá abrazar a Bolita y todos sus amigos felinos.

Francisco Alonso

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