¿Y por qué no los devuelven a África?

Los barcos de las oenegés se pasan de listos. Creen que están por encima de la soberanía de los estados y, en esta ocasión, han desafiado a Italia y tanteado a Salvini. Financiadas por gobiernos multiculturalistas y filántropos judíos, estas organizaciones quieren anegar Europa de inmigrantes ilegales. En este sentido, con la excusa de Derecho del Mar y de la cuestión humanitaria, cooperan con las mafias que trafican con inmigrantes irregulares. Dan sus coordenadas a las pateras para que, una vez producido el providencial presunto rescate en alta mar, los barcos de las oenegés les lleven a puerto. Así, de este modo fraudulento, ya están en Europa.

En esta ocasión, la ONG francesa Sos Méditerranée ha querido endosar su barco, el «Aquarius», cargado con más de 600 inmigrantes a bordo a Italia o a Malta. Si la cuestión era salvar la vida a esas personas, algo que es realmente un deber, lo razonable hubiese sido devolverles a Libia, país del que partieron. Pero, como se ve, el salvamento de los inmigrantes es secundario para estas oenegés -formadas por radicales de izquierdas, antifascistas y antipatriotas análogos-. Lo que les importa es traer inmigrantes a Europa para proseguir con su operación de ingeniería social y de sustitución de los autóctonos por los inmigrantes.

Carlos Díaz

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