El sobón abusón

Juan Carlos Monedero tiene pinta de haber regresado más de una vez a su casa, desde el colegio o el instituto, con las gafas rotas en la mano. No me cabe la menor duda.

Cumple el perfil del acosado que se convierte en acosador. Sus gestos le delatan. El consabido repelente cobarde que, cuando encuentra una víctima más débil o en peor situación que él, pasa de ser objeto de mofas y abusos a abusón.

Siguen recorriendo las redes las imágenes de un confiado y sardónico Monedero en las postrimerías de la reciente moción de censura. Poniéndole las manos encima a la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, el rojeras viene a reírse en la cara de la defenestrada política popular.

«No me gusta la foto pareciendo el fuerte. Vayan mis disculpas», dice ahora Monedero. ¡Menudo pintamonas! Monedero, nunca parecerás fuerte a no ser que intentes instaurar un soviet en una guardería de niños de 0 a 3 años. Pero puede que un día des con una mujer que los tenga más puestos que Santamaría y termines, como tantas otras veces, con la cara cruzada.

Francisco Alonso

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