El editorial: Pedro “el Sucio”

El latrocinio con el que el PP lleva saqueando durante décadas a España ha obtenido, por parte del primer partido de la oposición, una respuesta en consonancia con la miseria política que, desde hace ya más de 40 años, está conduciendo a España a su destrucción. El PSOE abre los brazos a los separatistas para “echar a Rajoy”. Sí, a los separatistas en Vascongadas, herederos de Batasuna, y a los que, desde Cataluña, siguen manteniendo un pulso al Estado, a la convivencia y a la legalidad.

Hubiese entrado dentro de la lógica del parlamentarismo que Pedro Sánchez presentase una moción de censura para convocar inmediatamente unas elecciones. A pesar de que el enconamiento independentista en Cataluña y el nombramiento del xenófobo antiespañol Torra, como presidente de la Generalitat, no parecían ser el mejor escenario para unos comicios. Éstos no habrían hecho otra cosa que agrietar, aún más, el castillo de naipes constitucionalista. En este sentido, también hubiese sido lo honrado y leal que Sánchez, al hacer pública su iniciativa, rechazase un hipotético apoyo de los separatistas en el Congreso. Pero no. Ayer, Sánchez se bajó los pantalones y se ofreció “a los 350 diputados y diputadas”.También a Tardá, a Rufián, a los de EH-Bildu o a los de PDeCAT, de Puigdemont. No hizo ascos a ninguno de ellos.

Pedro Sánchez puede adjudicarse el deshonor de haber hecho saltar por los aires el endeble consenso entre las fuerzas políticas, más o menos, contrarias al independentismo. Solamente hay que echar un vistazo a los partidos y medios de comunicación que, tras conocerse la moción de censura, han explotado de júbilo. “Público”, Unidos Podemos, ERC, “eldiario.es” y un pletórico Pablo Iglesias que, naufragando en las aguas de su escándalo inmobiliario, ha encontrado un salvavidas en la moción socialista.

Lo más triste es que cualquiera de los escenarios resultantes de la aventura política de Sánchez son nefastos para nuestro país. “Gobernar para recuperar la normalidad democrática”, la opción que anhela el PSOE, apoyándose en independentistas y radicales de izquierdas. Fracaso de la moción de censura y convocatoria de elecciones anticipadas, por parte de Rajoy, para ahondar en la heridas, entre la satisfacción y jolgorio de los separatistas.

Nada nuevo bajo la borrasca autonómica y los nubarrones partidistas que cubren este país que, de forma milagrosa, aún se llama España. Déficit de responsabilidad, carestía de honradez, ausencia del sentido de sacrificio y penuria de patriotismo.

 

Redacción

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