Un 155 para acabar con el separatismo en Cataluña

Los separatistas se rieron, se ríen y seguirán riéndose de España y de los españoles. Una vuela de tuerca más en el juego en el que andan Puigdemont y, a partir de ahora también, Torra. Una ruleta rusa en la que los independentistas juegan con el revólver descargado y a España le toca con cinco balas.

De forma muy tímida han catado los separatistas el poder del Estado. Rajoy dejó huir a Puigdemont, el 155 fue una broma, los encarcelados por el 1-O son una mera anécdota, los fugitivos juegan al exilio mientras se pegan la vida padre y los CDR hacen de las suyas con total impunidad.

Lo dicho. Solamente la determinación firme y decidida de España podrá hacer que los separatistas cambien sus irónicas sonrisas por caras de verdadera preocupación.

Carlos Díaz

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