Odiosa corrección política: lo llaman fascista

Para tomar su patente de corso “democrática” y hacer el juego a la buenista corrección política, las plañideras liberales y mediáticas de PP y Cs, unidas al coro rojo de PSOE y Podemos, comparan al grisáceo y criminal Quim Torra, recién electo President de la Generalitat, con Hitler y el fascismo. Al parecer, lo hacen habida cuenta de numerosas publicaciones y tuits donde Torra se posiciona contra los españoles de otras regiones emigrados a Cataluña y tildados por éste de inferiores en inteligencia y capacidad de emprendimiento. Posiciones supremacistas deleznables sin duda; ¿pero qué tienen que ver estas manifestaciones deplorables con el fascismo o el nacionalsocialismo?

Aparte de no tener ni idea del concepto de ‘Raza y Nación’ radicado en la realidad de la doctrina nacionalsocialista o en la fascista y de falsearlo, los telepredicadores a sueldo de los partidos elevan a la categoría de verdad indiscutible lo que es una enorme y abyecta mentira.

 

 

Me explico: si el señor Quim Torra fuese el racista purista blanco excluyente emanado de un supuesto “fascismo” del que nos hablan , ¿habría militado en un separatismo catalán burgués netamente liberal, proinmigracionista, de CiU cuyas políticas han metido en Cataluña desde la “Era Pujol” a más de 500 mil musulmanes, más de 60 mezquitas, además de a un ingente número de africanos? ¿Por qué no lo llaman proislamista que sería más acertado y acorde? Pues porque más fácil y cómodo es emplear el comodín del fascismo y el racismo para seguir puliendo la credencial de buenos demócratas lameculos con nómina.

Las tesis supremacistas separatistas de los partidos secesionistas catalanes y vascos contra el resto de España son propias de mentes paranoicas y malévolas como también lo fue la del liberal Jordi Pujol, que insultó con sumo desprecio a los andaluces en algunos escritos; lo cual no pareció importar demasiado al liberal periódico ABC que en 1984 elogiaba a Pujol como “español del año”, ni tampoco a Felipe González que pactaba con él, ni tampoco al otro liberal Aznar que pactó con el catalán su investidura y le regaló las mayores competencias.

Los verdaderos culpables de que Quim Torra, así como los partidos separatistas vascos y catalanes, estén despedazando España son el régimen constitucional y autonómico de 1978; la inmoralidad de partidos políticos subvencionados y oligarquizados; una Justicia servil, especialmente la constitucional, trucada, rehén y plegada a las mafias matonas de los partidos que gobiernan este país; y unos medios de masas apesebrados fomentadores de la mentira y el falseamiento de la realidad que no sirven a la verdad informativa.

J. M. Pérez

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