Danke Ursula

Desde la comodidad de mi hogar envío mi agradecimiento a Ursula Haverbeck. Un agradecimiento que se torna en vergüenza al pensar que el que escribe estas líneas, un hombre de 40 años, está confortablemente en su casa y una mujer de casi 90 años en prisión. Hoy, aniversario de la rendición de Alemania y de la derrota europea de 1945, una mujer sigue luchando y pasa a formar parte del colectivo de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial.

Y es que, por otra parte, tampoco encuentro frases que expresen justamente la gratitud ante la magnitud del sacrificio de esta auténtica alemana. Podría haberse desdicho. Negar y declarar que el relato de todas las experiencias que personalmente vivió, que todas sus opiniones, que todos sus estudios eran producto de la senilidad o de un intento por llamar la atención. Escribir unas disculpas, ponerse una kipá y vivir, con la amargura de quien ha tenido que hincar la rodilla, lo poco o mucho que le quede lo más tranquilamente posible.

Hoy unos renuncian a todo y se suman al carro de la verdad impuesta por los códigos penales para acceder a los parlamentos o, en la mayoría de los casos, para evitar la condena social o de los tribunales. Otros tenemos que sortear los preceptos de la censura con eufemismos y circunloquios. Pero Ursula Haverbeck, como tantos, ha preferido entrar a la cárcel con la cabeza alta que doblar la cerviz para mantenerse en una falsa libertad.

Francisco Alonso

Un comentario en “Danke Ursula

  • el 10 mayo, 2018 a las 1:50 am
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    Me parece increíble que en un país supuestamente democrático se encarcele a una mujer de 90 años.

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