Feminismo e inseguridad jurídica

Feministas y pagafantas reivindican que «los jueces interpreten el Derecho conforme a las demandas de la sociedad». Es decir, como siempre, la izquierda -sector político en el que se incardina el feminismo,- se erige en el representante del pueblo. Ellos y ellas son el pueblo, «la sociedad», y los demás, aunque seamos mayoría, no existimos.

De tal modo que estas individuas exigen que juzgados y tribunales dicten sentencia a golpe de hashtag, de trending topic o de manifestación feminista. No conforme a la legislación, no a una interpretación objetiva de los hechos, declaraciones y pruebas.

Esta es el mundo feliz al que nos conduce el feminismo. Un sistema tiránico, arbitrario y en el que la balanza de la injusticia oscila entre el miedo y la censura.

Carlos Díaz

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