En España sale muy barato torturar, matar y abandonar animales

De no ocultar un terrible drama -el maltrato y abandono de animales-, las penas previstas en los artículos del vigente Código Penal, que presuntamente vienen a proteger a los animales, sólo producen risa. Una risa muy triste, desde luego.

Maltratar injustificadamente, causar lesiones o explotar sexualmente a un animal doméstico puede suponer de tres meses y un día a un año de prisión (Artículo 337.1). Se imponen las penas en su mitad superior si media ensañamiento, se utilizan armas, el maltrato se produce en presencia de menores o el animal pierde un órgano o miembro principal (Artículo 337.2). Si el animal muere se impone una pena de seis a dieciocho meses de prisión (Artículo 337.3).

Es decir, un individuo que no tenga antecedentes penales puede apalear, quemar, mutilar, envenenar, descuartizar o cometer cualquier tropelía hasta llevar a un animal a la muerte y no entrará en la cárcel.

Luego está el asunto del abandono, que es tan flagrante como el anterior. “El que abandone a un animal de los mencionados en el apartado 1 del artículo anterior en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad será castigado con una pena de multa de uno a seis meses”, reza el artículo 337 bis del Código Penal, con el que los legisladores se quedaron más anchos que largos.

Existe un demanda social creciente que exige un endurecimiento de las penas para castigar estos delitos nauseabundos. Realmente, hay que ser muy miserable para abusar de tal modo de unos seres que, más allá de sus instintos y pulsiones, son inocentes. Salvando las distancias, tan inocentes como un niño. Quienes torturan, maltratan o violan a un animal son, en potencia, asesinos, torturadores o violadores de personas. Deben ser encerrados, durante mucho tiempo, y, como psicópatas, sometidos a vigilancia.

Francisco Alonso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *