La verdad sobre el “el caso Alsasua”

Este lunes, en la Audiencia Nacional, comienza el juicio contra ocho acusados -tres de ellos en prisión preventiva- por delitos de lesiones y terrorismo, tras agredir salvajemente a dos guardias civiles y sus parejas en un bar de la localidad navarra de Alsasua, en octubre de 2016. Los acusados, con edades comprendidas entre los 21 a los 32 años, se enfrentan a un total de 375 años de cárcel por delitos de lesiones y amenazas terroristas.

La Fiscalía les acusa de pertenecer al Ospa Mugimendua, un movimiento filoterrorista que defiende la expulsión de la Guardia Civil del País Vasco y Navarra. El Ministerio Público sostiene que este movimiento es fiel a la estrategia del “Alde Hemendik” (Fuera de aquí), campaña impulsada por ETA para ‘marcar’ todo lo posible a los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y aislarlos socialmente hasta conseguir expulsarlos.

Los hechos enjuiciados tuvieron lugar en un bar de copas de Alsasua y en las inmediaciones del mismo. Las víctimas fueron un teniente de la Guardia Civil de Pamplona, un sargento y sus correspondientes parejas. Según los hechos, las cuatro víctimas decidieron entrar en el bar Koxka a tomar unas consumiciones en la madrugada del día 15 de octubre.

Un grupo de personas, en torno a treinta, rodearon a sus víctimas empujándolas y diciendo: “Iros de aquí que os vamos a matar por ser guardias civiles”, “esto os pasa por venir aquí, iros de aquí, hijos de puta pikoletos, os tenemos que matar por ser guardias civiles, cabrones txakurras”.

Tras los insultos comenzaron las agresiones. Mientras les agredían gritaban: “Cabrones, teníais que estar muertos, dale más fuerte la puto perro guardia”. Los agentes y sus parejas intentaron salir del local, pero “en el trayecto de salida fueron agredidos por una gran cantidad de personas que se habían reunido en el bar, recibiendo empujones, patadas y puñetazos”, resalta el fiscal. El Ministerio Público destaca como “se formó un pasillo en el que, entre 20 y 25 personas, les agredían con todo tipo de golpes conforme lo cruzaban”.

La acusación particular, ejercida por Covite (Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco) y cuya representación legal ostentará Rubén Múgica -hijo del abogado asesinado por ETA Fernando Múgica-, reclama para cada uno de los acusados penas de 51 años y seis meses de prisión, salvo para Ohian Arnanz (66 años y medio), Jokin Unamuno (54 años) y Ainara Urquijo (14 años).Además de los delitos atribuidos por la Fiscalía, Covite les acusa de un delito de asociación ilícita, atribuyendo también delitos de provocación a la discriminación, odio o violencia contra grupos o colectivos a los acusados Arnanz y Unamuno.

La Fiscalía, por su parte, considera que existe una campaña establecida con el objetivo de sembrar el terror entre los agentes de la Guardia Civil y cifra en cien los “actos de sabotaje y violentos” realizados en Alsasua, entre 1988 y 2009, en el marco de la campaña Alde Hemendik, señalando la existencia de “movimientos populares definidos y organizados”.

Redacción

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